La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo”.
José Martí

miércoles, 16 de junio de 2010

Henry B. Plant: Una joya histórica de museo



Por Leonardo Venta

El Museo de Henry B. Plant, el símbolo arquitectónico más representativo de Tampa, es un primoroso recinto de estilo básicamente victoriano que usted no debe dejar de visitar.

El terreno donde se encuentra ubicado, legado del magnate Henry Bradley Plant, que comparte espacio hoy con la Universidad de Tampa, fue en una época el famoso hotel de lujo Tampa Bay.

El Sr. Plant, conocido como “El Rey de Florida”, estableció en la década de 1880 un imperio de ferrocarriles, barcos de vapor y hoteles. Enlazó raíles de tren entre Georgia, Alabama, Carolina del Sur y Florida. Estableció barcos de vapor desde Nueva Escocia (Canadá) hasta Cuba, y una cadena de ocho hoteles en Florida.

En 1891, Plant inauguró el Tampa Bay Hotel, de 150 acres, un lugar turístico de invierno al estilo de un palacio moro, que le tomó alrededor de 3 años edificar. Su construcción costó $2.5 millones. Se empleó medio millón de dólares para amueblarlo con piezas compradas personalmente por el Sr. Plant y su esposa Margaret en Europa y el Oriente.

Grandes esculturas, jarrones orientales, relojes franceses, espléndidos muebles, objetos de caoba traída de Cuba, cuadros y tapices, han sobrevivido el embate de los años para dar testimonio de un pasado esplendoroso.

El ambiente original del mismo ha sido preservado con gran celo para evocar el fino estilo decimonónico. Los objetos dentro del museo no han sido etiquetados, aunque se puede hallar información en un letrero colocado a la entrada de cada habitación.

A pesar de que la luz eléctrica era un lujo en el siglo XIX, el Tampa Bay Hotel estaba espléndidamente iluminado. Al visitar el museo, usted podrá apreciar la iluminación original del mismo con reproducciones de bombillas de filamento inventadas por Thomas Edison en 1879. Asimismo, podrá escuchar música clásica, especialmente del periodo histórico en que el hotel operaba, lo que le transportará a esa época.

Algunas de las comodidades que ofrecía el Tampa Bay, el más moderno en su momento, aparte de las luces eléctricas, eran los baños privados, suites hasta de siete habitaciones, teléfonos y ascensores. Los hermosos jardines, áreas verdes, acceso al río Hillsborough – lo que facilitaba la pesca y los paseos en barcos –, el golf, el tenis, las carreras de caballos, bailes y fiestas sociales, hacían del mismo un paraíso envidiable.

Al hotel, de 511 habitaciones, llegaban grandes personalidades de la época, como el ministro británico Winston Churchill, una de las figuras políticas más importantes del siglo XX. Theodore Roosevelt también se albergó allí junto a su regimiento de voluntarios de caballería, en 1898, a la sazón de la Guerra Hispano-estadounidense, que culminó con la emancipación de Cuba, Puerto Rico y Filipinas del dominio español.

En el Casino de Tampa Bay, que no era más que un formidable y elegante teatro dentro de los perímetros del hotel, actuaron famosos artistas como la más célebre bailarina de la época, Anna Pavlova; y la actriz francesa Sarah Bernhardt, la primera gran diva de la escena internacional.

Los visitantes que acuden al Museo tienen acceso a varias habitaciones que recrean la Edad Dorada, una época de esplendor en todos los ámbitos, cuya inspiración viene de las grandes civilizaciones clásicas.

Los muebles en la habitación de escritura y lectura permanecen en la misma posición y estado en que fueron colocados en 1891. Es la habitación históricamente más fidedigna de todo el museo. Las otras habitaciones mantienen también los muebles originales que revelan una época que contemplamos hoy con añoranza.

El Museo de Henry B. Plant – con sus minaretes o alminares, torres que distinguen a la Universidad de Tampa, especialmente en la noche, con sus medias lunas que recrean las mezquitas que abrigan todo el misticismo mahometano – está localizado en el 401 W. Kennedy Boulevard, Tampa, Florida 33606.

Abre de martes a sábado de 10 a.m. a 4 p.m.; el domingo de 12 m. a 4 p.m. Se pueden programar visitas dirigidas de martes a viernes a la una de la tarde. Para más información, por favor, llamar al (813) 254 1891 o visitar la página www.plantmuseum.com

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