La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo”.
José Martí

martes, 31 de mayo de 2011

Broadway en Tampa





Mary González con integrantes del elenco del Teatro Lírico de Tampa en ``Hello, Dolly''
Foto cortesía de SLT Productions

Por Leonardo Venta

El pasado 21 de mayo, asistimos al espectáculo “Fair Ladies of Brodway” que el Teatro Lírico de Tampa ofreciera en honor a legendarios caracteres femeninos del tipo de género escénico estadounidense que toma el nombre de la calle de Manhattan con mayor concentración de edificios teatrales.

El show dio aliento a personajes escénicos como Eliza Doolittle, del musical “My Fair Lady”; Dolly Levi, de la comedia “Hello, Dolly”; la excéntrica bohemia tía Mame Dennis; así como la Annie Oakley de “Annie Get Your Gun”, entre otros, para cerrar con un dinámico final al compás de “La Reina danzante” de ABBA del musical “Mamma Mia”.

Es la primera vez que el Teatro Lírico – que este otoño celebrará su quincuagésimo segundo aniversario – hace varietés en inglés, pues siempre las ha realizado en español. Las funciones del pasado fin de semana – hubo además una matinée el domingo 22 – contaron con selecciones de múltiples compositores, así como variados temas y ritmos.

La agrupación musical que dirige el pianista y arreglista Steve MacColley acompañó acertadamente a los artistas que formaron parte de un extenso y ameno programa dividido en dos partes. Asimismo, el trabajo coreográfico de Rachel Lindstrom y sus asistentes Amy C. di Mirinas y Rolando Pérez Milián – quien al mismo tiempo asistió a René González en la dirección general – fue meritorio.

González, director general y fundador de la compañía, en el rol del “gentelmen” británico Henry Higgins de la producción “My Fair Lady”, interpretó con pericia “Me he acostumbrado a tu cara”, al descubrir que su afecto hacia una rústica vendedora de flores que ha transformado en discípula sobrepasa los límites previstos.

Entre los artistas que trabajaron por primera vez en una producción del Lírico de Tampa figuró Tracy Crews, con “Pequeñas niñas” de “Annie”, y "No puedo decir que no" de "Oklahoma!", rol, este último, que desempeñó con sencilla coqueta jocosidad.

Lisa Negrón ejecutó la difícil y chistosa pieza “Cancelo mi boda” del musical “Compañía”. Según René González, con quien convenimos, fue uno de los números más difíciles del programa, por los numerosos y abruptos cambios de tiempo; al igual que “Mama’s Turn” del musical “Gipsy”, en la interpretación de Mary González, rigurosa prueba de intenso ejercicio de dotes actorales propias de actrices de carácter, admirable ascendente patrón que advertimos en cada presentación de la González.

La simpática Kristin Corpuz, nueva anexión al Lírico, cantó y bailó admirablemente; Courtney Pruden hizo despliegue de sus excelentes habilidades danzarias, determinadas por elegantes extensiones, movimientos armónicos y flexibles, además de demostrar favorables habilidades para el canto.

Josh Gilmore, que interpretó “Dulcinea" del musical “El hombre de la Mancha”, “En la calle donde tú vives”, de “My Fair Lady”, así como, en un muy armónico dúo con Michael Buck, “Mujeres bonitas”, de “Sweeny Todd”, originó también expresiones de aprobación. La joven Amanda Buck, que comenzó con el Lírico cuando apenas contaba diez años, arrancó merecidos aplausos con su interpretación de “Me siento bonita” de “West Side Story”.

De gentil disposición, Tom Bronson, que también estaba de estreno con esta quincuagenaria compañía, interpretó “A woman in love” de “Guys & Dolls” junto a Courtney Pruden, como bailarina, en uno de los momentos más seductores de la velada; Bronson además brilló al interpretar “Shiksa Goddess”, del musical “Los últimos cinco años”, dificultoso monólogo musical saturado de reflexivas emociones.

Aplaudimos la naturalmente afable proyección escénica y melodioso timbre de Linda Muley Switzer, soprano regular de la compañía, que interpretó “Vilia” de “La viuda alegre” de Franz Lehar y “María” de “Sound of Music”; disfrutamos además del fino bordado sonoro-escénico de Armando Hernández en “Johanna” de “Sweeny Tod”; así como del ímpetu juvenil de Erinn Botz en “Broadway Baby” de “Follies”.

Finalizado el espectáculo, confirmamos el notorio tenaz optimismo de René González, mientras nos anunciaba su próximo proyecto: “All That Jazz”, a realizarse en un centro nocturno de Ybor, un show al estilo cabaret que explora los años 20 y 30 del pasado siglo, época en que reinaba el hampa, la prohibición y, obviamente, el jazz.

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