La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo”.
José Martí
José Martí
miércoles, 27 de marzo de 2019
sábado, 9 de febrero de 2019
El gran bailaor Juan Manuel Fernández "Farruquito" se presenta en Tampa
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| Heredero de una tradición fundada por "El Farruco" -su
abuelo-, Juan Manuel Fernández ''Farruquito" cree en la existencia de un
duende flamenco. Por Leonardo Venta |
El bailaor español "Farruquito" se presenta por primera vez en Tampa el próximo miércoles, 13 de febrero en la Sala Ferguson del Straz Center, acompañado por un grupo de cantantes, músicos y un cuerpo de baile.
Iluminado por su duende flamenco y una admirable dosis de humildad, departió conmigo sobre su concierto y otros detalles de su vida y carrera artística.
¿Cuál es tu nombre de bautizo y cómo surge el mote artístico de Farruquito?
Mi nombre es Juan Manuel Fernández Montoya. "Farruquito" me lo puso el público por ser nieto de Antonio Montoya Flores, "El Farruco", gran bailaor de flamenco.
Sabemos que eres muy popular, pero para quienes todavía no te han visto bailar, ¿cómo te gustaría ser presentado?
Como "Farruquito", creo que la personalidad es lo más importante; y aunque venga de una familia de flamenco, mi maestro –El Farruco– me inculcó que esta manifestación cultural no es imitar, si no aprender de todos hasta lograr expresarte tal y como eres.
¿Dónde naciste y resides?
En Sevilla.
¿Cómo atesoras tu vocación artística?
Trato de trabajar cada día, de tener presente que hay mucha gente que lo hace increíblemente bien, y hay que seguir esforzándose, al menos, para tener algo nuevo que contar.
Desde una perspectiva más entrañable, ¿recuerdas algún momento en tu infancia que te dictara la necesidad de ser bailaor?
Sí, cuando tenía 6 años me enamoré del flamenco en una gira por América acompañando a mi familia, a mi abuelo, "El Farruco", y a una serie de artistas de lo mejor que había en la época. La manera con que vivían y disfrutaban del flamenco, fue lo que me empujó a soñar con ser alguno de ellos algún día.
¿Otras inclinaciones artísticas?
Desde niño me ha gustado cantar o tocar la guitarra o el piano, o cualquier cosa que tuviera que ver con la música en general.
¿Qué significa para ti el término flamenco?
Una forma de ser y de sentir. Antes de ser una profesión ha de ser una filosofía con la que te sientas identificado; luego, si te dedicas a ello, hay un trabajo muy duro detrás.
¿Cuánto tiempo llevas subiéndote a un escenario? ¿Recuerdas tu debut?
Llevo 31 años en el escenario. Debuté con mi familia en Broadway, cuando tenía 5 años.
¿Cómo explicas la forma en que ha evolucionado tu arte?
No sería capaz. Creo que la evolución en mí la he notado en las preferencias. Antes, quizás pensaba más en lo que pudiera producir en los demás. Ahora, busco sentir y disfrutar con ese momento.
¿Cuáles han sido las influencias que conforman tu estilo?
Cualquier artista que llame mi atención. Ya sea de flamenco o de otros géneros musicales, mi inspiración viene de cualquier belleza de la vida. Trato de aplicarla a mi persona, por lo tanto a mi baile.
¿Cuáles son los números que más disfrutas bailar?
Depende de mi estado de ánimo. Puedo sonreír por soleá [canto flamenco de tono melancólico] o llorar por alegrías [una de las variedades tradicionales del cante flamenco].
El New York Times te ha llamado "El mejor bailaor de flamenco del siglo". ¿A raíz de qué espectáculo nació ese calificativo y en qué sentido te acoges a esa aseveración, teniendo en consideración el prestigio de los bailaores flamencos que ha tenido y tiene España?
Eso fue motivo de una noche de esas mágicas en New York; creo que la emoción del momento hizo que se dijesen esas cosas sobre mí. De todas formas, yo no me dejo llevar por esos comentarios. En el arte no hay nadie mejor que nadie, afortunadamente.
¿Cómo pudieras describir la función que nos ofrecerás en víspera del "Día del amor y la amistad"? ¿Qué duración tiene y cuántas piezas se interpretarán?
Es un show desnudo, donde la improvisación tiene mucho espacio. Sin embargo, tiene una estructura que la sostiene. Cada músico es un artista que brilla con luz propia, la gente podrá ver un concierto no sólo de baile. No existen bailaores ni músicos acompañantes, porque cada quien como solista es un espectáculo. La función –que dura una hora y 20 minutos, más o menos, dependiendo de cómo nos sintamos– incluye soleá, seguidilla, alegrías, bulería, taranto, tanguillo y fin de fiesta.
¿Crees en la existencia de algún duende flamenco que te visita en el escenario? De ser así, ¿cómo lo experimentas?
Totalmente. Pero al duende hay que llamarlo con esfuerzo, afición, respeto, humildad y muchas voces más … sólo así te visita de vez en cuando.
Aparte de aquellos que cultivan la manifestación cultural a la que te dedicas, ¿algún ídolo artístico?
Uno de mis ídolos es Michael Jackson.
¿Algún modelo a seguir en tu profesión?
Cualquier danza en que la pureza de expresar y transmitir esté por encima de la técnica, llama mi atención y aprendo de ella.
¿Cuál es la experiencia como artista que más te ha marcado?
Mi debut en Broadway, donde me enamoré para siempre del flamenco.
Si no hubieras sido bailarín, ¿qué te hubiera gustado ser?
Músico, pintor, poeta … algo relacionado con el arte.
¿Tus grandes pasiones?
Mis niños, mi mujer, mi familia, mis amigos y las cosas que no pueden comprarse.
¿Sueños, anhelos?
Sueño con un mundo mejor, donde todos los niños tengan cuidado médico, alimentos, ilusiones y posibilidades de ser feliz como todos merecemos.
¿Por qué debemos asistir a esta función en el Straz Center?
Porque creo que un espectáculo flamenco te alegra el alma.
El Balllet Nacional de Cuba tiene una nueva directora artística
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| Viengsay Valdés rinde honor a la deidad de la danza universal Alicia
Alonso. Foto: Nancy Reyes. Por Leonardo Venta |
Si bien, al momento de escribir esta
nota ya teníamos confirmación del nuevo nombramiento, los pormenores que se le
relacionaban nos seguían resultando vagos y parcialmente inasequibles. Teniendo
en consideración lo antedicho, este sastrecillo del alma –con irremediable vocación
de balletómano– ha preferido soslayar inexactas particularidades sobre la susodicha
designación, obviando los desacertados porqués y cómos para concretarse en el saludable ejercicio de
presentar –como sano objetivo y no como herramienta de inoperantes ideologías–
a la admirable dama que asumirá por ley de sus propios méritos el
nuevo cargo dentro de la institución danzaria que arrancara del afamado crítico
británico Arnold Haskell el calificativo de “milagro cubano".
El 10 de noviembre de 1976, en el
barrio habanero del Vedado nace Viengsay Valdés. En septiembre de 1986, a la
edad de 9 años, comenzó sus estudios en la Escuela Elemental de Ballet Alejo
Carpentier, hasta graduarse en 1991. Ya en el nivel de secundaria básica,
alternaba su aprendizaje artístico en la Alejo Carpentier –en la mañana– con las asignaturas académicas regulares en el plantel Raúl Gómez García –en la tarde–, sólo distantes once
cuadras entre sí. Sobre su férrea
voluntad de superación –rasgo que todos coinciden en atribuirle–, dijo su
profesora de danzas de carácter Valentina Fernández al periodista Carlos
Tablada Pérez, en el 2011: "Hoy es una bailarina que en escena puede
dominar cualquier estilo, que transmite seguridad técnica e interpretativa, y
lo ha logrado gracias a una disciplina de trabajo, a su constancia y su
fuerza".
Viengsay –como prefiero llamarla,
por la unicidad del nombre que significa “victoria” en el idioma laosiano, país
en el que sus padres fueron embajadores y a donde fue a vivir con sólo tres
meses de edad– continuó sus estudios en la Escuela Nacional de Arte (ENA), en
el notorio período especial, una etapa de severa depresión económica en la Isla
que se extendió desde 1991 hasta mediados de la década de los noventa.
Ya en este período sobresale por sus
centrados giros y prolongados balances, pero sobre todo por su singular estilo,
dedicación y genuina sensibilidad escénica. "Cuando ella se paraba en
escena se transformaba, no era la niña, era ya la casi adulta que salía y se
retaba, se retaba en su baile, se retaba en sus asignaciones técnicas y se
retaba a hacer más y mejor", ha dicho de Viengsay Mirtha Hermida, una de
las profesoras que más confianza tuvo en ella desde el principio.
En julio de 1994, se gradúa de la
ENA con una interpretación espléndida del pas de deux del ballet
"Esmeralda". En agosto de ese mismo año, participó en el concurso
"Vignale Danza", en Italia, donde obtuvo medalla de oro. Un mes después, ingresa en la
troupe del Ballet Nacional de Cuba. Luego de sólo un año en la
compañía es promovida a bailarina principal.
En julio de 2001, Alicia Alonso le otorga el rango de prima ballerina. Continúa sobresaliendo por su
perseverancia, disciplina y entrega. "Mi primer encuentro con Viengsay de
hablar de tú a tú, sobre sus cualidades y sobre la historia, en el sentido de
la tradición, de la técnica, fue un día en que me le acerqué después de una
presentación suya, y le dije: 'Te quiero dar las gracias porque has rescatado
una tradición de la técnica del ballet cubano, de una técnica que Alicia Alonso
sentó, y es dar los 32 fouettés en el lugar sin desplazarse'. Eso es el
virtuosismo", comenta el Dr. Miguel Cabrera, historiador del Ballet
Nacional de Cuba y jefe del Centro de Documentación e Investigaciones
Históricas de esta institución.
Viengsay –que el próximo domingo, 3
de febrero cierra las presentaciones de "El lago de los cisnes", que
se vienen efectuando desde el 25 de enero en el Gran Teatro de La Habana Alicia
Alonso– debutó en el exigente rol de Odile, en 1995, por una de
esos imprevistos que acaecen de vez en cuando en el mundo del espectáculo. Las bailarinas que tenían que interpretar el rol protagónico estaban
indispuestas, luego de una extenuante gira por México. La
dirección del BNC tomó la decisión de que Catherine Zuasnábar y Viengsay –que
tenía solo 18 años– interpretaran los personajes de Odette y Odile, en una
misma función.
"Para el público en general, o sea, para
el público que va principalmente a la Sala García Lorca del Gran Teatro de La
Habana, aquel cisne negro fue una revelación; para mí fue la confirmación de lo
que yo había pensado, tres, cuatro años atrás, cuando la vi en 'La llama de
París'. Entonces, se pudiera decir que en aquel momento Viengsay empieza una
gran carrera", comenta el crítico y periodista Ahmed Piñeiro, a quien cita Carlos Tablada Pérez en De acero y nube, un excelente texto biográfico de la bailarina.
Los triunfos de Viengsay –en sus 25
años con el Ballet Nacional de Cuba– son admirables y cuantiosos. Desde
ovaciones de pie en las más renombradas salas de teatro del mundo, presentaciones junto a los mejores partenaires, hasta
cálidas reseñas realizadas por reconocidos críticos de la danza clásica,
que la han ubicado entre las mejores bailarinas de estos tiempos, atesorando loas
que sólo pueden ostentar artistas privilegiados.
En una reseña escrita por mí para el
semanario Las Américas Herald, bajo el pseudónimo de Francisco Sisa, a raíz de una
presentación del llamado Bolshói del Caribe en Tampa, el 24 de octubre de 2003,
dije y sostengo: "Las cuatro joyas del BNC [Mirta Plá, Josefina Méndez, Loipa
Araújo y Aurora Bosch], que nombrara de esta forma Arnold Haskell, instituyeron
pautas para las nuevas generaciones del ballet cubano. Pero…después de ver
bailar a Viengsay hemos tenido que reacomodar nuestras mentes para darle magna
entrada a la heredad de nuestras más preciosas memorias. Podemos afirmar, sin
temor alguno de equivocarnos, que es otra joya del ballet cubano, en otro
tiempo y con un brillo de una magnitud única e indivisible".
lunes, 28 de enero de 2019
Décimo aniversario del fallecimiento de Josefina Méndez
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| El pasado 26 de enero se cumplieron 10 años del fallecimiento de la primera bailarina Josefina Méndez, una de las cuatro joyas del Ballet Nacional de Cuba, calificativo otorgado por el connotado crítico británico Arnold Haskell. La Méndez murió en La Habana, ciudad donde naciera, a los 65 años de edad. |
jueves, 3 de enero de 2019
“Estrellas de hoy se encuentran con las estrellas del mañana”
Por Leonardo Venta
Destacadas personalidades
de la danza mundial compartirán escenarios con noveles bailarines y bailarinas
en la gran gala “Estrellas de hoy se encuentran con las estrellas del mañana”, el
sábado, 5 de enero, a las 8 p.m., en la Sala Ferguson del Straz Center.
“Youth America Grand Prix" (YAGP,
por sus siglas en inglés) –considerado como el mayor evento competitivo
internacional para estudiantes de danza y una plataforma para visibilizar las
potencialidades de jóvenes figuras de la disciplina en todo el orbe– celebra su
vigésima edición y el séptimo año consecutivo en que se efectúan las competencias semifinales de Florida en la ciudad de Tampa, preámbulo de las neoyorquinas finales que se realizarán entre el 12 y el 19 de abril.
Fundado por Larissa Saveliev y su esposo Gennadi Saveliev, otrora
miembros del Ballet Bolshoi, YAGP se integra en 1999 a una confluencia global danzaria que acoge en su seno
a jóvenes estudiantes de la danza clásica, maestros, escuelas, compañías,
egresados de instituciones de danza, patrocinadores, coreógrafos, así como
bailarines en general. De esta manera, se proyecta hacia la comunidad
profesional del ballet a nivel internacional, atrayendo el apoyo de
benefactores y amantes de la danza hacia prometedores talentos, ofreciéndoles
talleres y becas en prestigiosas escuelas y compañías de danza alrededor del
mundo.
Desde su fundación, “Youth America
Grand Prix” ha ofrecido oportunidades a numerosas promesas –entre las edades de nueve a 19 años, de
diversos orígenes étnicos y culturales– con el fin de ampliar su radio de
acción, otorgarle más confianza escénica, perfeccionamiento técnico e
interpretativo, consolidando una red sólida y estable dentro de la comunidad
artística, al expandir sus oportunidades para desarrollarse y triunfar en la maravillosa y exigente esfera de la danza.
Entre los invitados a la presente gala, muchos de los
cuales son egresados de YAGP e integrantes de prestigiosas compañías danzarias, figuran Skylar Brandt, Melanie Hamrick, Calvin
Royal III, Hee Seo, José Sebastian y Cory Stearns, del American Ballet Theatre;
Denys Drozdyuk, World of Dance; Derek Dunn, proveniente de las filas del Boston
Ballet; Daniel Ulbricht, bailarín principal del New York City Ballet; Peter
Weil, del Ballet de Pensilvania; la bailarina principal del San Francisco
Ballet Sasha De Sola, los artistas principales Brooklyn Mack, Joseph Gatti y
Juliano Nunes; así como los ucranianos Denys Drozdyuk y Antonina Skobina, prestigiosa
pareja de baile de salón a nivel internacional.
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| David Castillo |
El programa en dos actos intercala presentaciones
de las antedichas figuras, así como de los más destacados concursantes, entre los que pudimos conversar brevemente con el joven
de 20 años David Castillo –otrora integrante del Ballet de Cali– quien lleva sólo
varios meses tomando clases en el Conservatorio Patel –ubicado en el extremo
norte del Straz Center, y en cuyas amplias instalaciones se esculpen las susodichas estrellas del mañana, bajo la dirección artística de Philip Neal, exbailarín
principal del New York City Ballet; y la maître Ivonne Lemus, proveniente de la prestigiosa escuela cubana de ballet–.
“Para mí significa mucho representar
a 'Next Generation Ballet' en la competencia de YAGP. Es una gran oportunidad y
un honor”, nos comentó Castillo, cuyos ballets favoritos son 'El Corsario' y
"Don Quijote'. “Voy a competir con un tango-ballet, junto a seis
integrantes de la compañía. Somos 4 bailarines y 3 bailarinas”, agregó.
Al pedirle unas palabras de aliento para aquellos y aquellas que aspiran a triunfar en el mundo escénico, el joven colombiano expresó: "Todo con esfuerzo se logra y las metas se las impone uno mismo". Con certeza, esta competencia del YAGP forma parte de las metas a las que Castillo se refiere, así como las de los miles de estudiantes de la danza clásica y contemporánea que se han integrado a un concurso en el que ya se gana participando.
Hasta la fecha, YAGP ha
brindado oportunidades a alrededor de 100 mil bailarines de todo el mundo a
participar en talleres y audiciones internacionales, ofreciendo más de $4 millones en becas otorgadas por las principales escuelas de danza. Más de 12
mil jóvenes bailarines realizan audiciones cada temporada; 450 alumnos egresados han pasado a integrar alrededor de 80 de las principales compañías de danza del mundo. Para
obtener información adicional acerca de Youth America Grand Prix, visite https://yagp.org/Al pedirle unas palabras de aliento para aquellos y aquellas que aspiran a triunfar en el mundo escénico, el joven colombiano expresó: "Todo con esfuerzo se logra y las metas se las impone uno mismo". Con certeza, esta competencia del YAGP forma parte de las metas a las que Castillo se refiere, así como las de los miles de estudiantes de la danza clásica y contemporánea que se han integrado a un concurso en el que ya se gana participando.
viernes, 21 de diciembre de 2018
El mejor regalo de Navidad
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"El Nacimiento de Jesús" (1302-1305), de
Giotto di Bondone, es un punto de inflexión en la evolución de la rígida
estilización medieval hacia el renacimiento florentino.
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Por Leonardo Venta
Cuando nos
disponemos a celebrar la Navidad, retomamos el recurrente empeño de idearnos
una experiencia feliz. Cada persona esgrime un dictamen diferente sobre la
felicidad. Para Sócrates, "no se encuentra en la búsqueda de más, sino en
el desarrollo de la capacidad para disfrutar de menos”. El novelista y filósofo
ruso Liev Nikoláievich Tolstói concuerda con el pensador griego al escribir:
“Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo
que no tengo".
La arbitrariedad, con sus veleidosas
desinencias, no constituye el fundamento que nos ha motivado a hurgar en los
entresijos de este tema. La sociedad actual ha vaciado la Navidad de su
verdadero significado religioso, desvirtuando la profundidad de su mensaje y
celebración. Cristo, epítome del Amor, es su razón y esencia.
Es posible dar la impresión de ser
felices cuando no lo somos. La dicha navideña –que no tiene nada que ver con el
consumismo que cada año prolifera en la conmemoración del nacimiento de
Jesucristo– pudiera ser espejismo de un principio de amor y fraternidad que
hemos damnificado con nuestra indolencia y malas acciones durante todo el año.
No son los regalos ni las fiestas ni
las bulliciosas manifestaciones de cordialidad la esencia del misterio de la
Navidad, sino el ejercicio de virtudes y valores que nos identifican con la
Segunda Persona de la Trinidad. Santo Tomás define la virtud como un “hábito
operativo bueno". Una disposición habitual y firme a hacer el bien debe
ser uno de los ornamentos de nuestros arbolitos navideños.
Cuentan los biógrafos de San
Francisco de Asís, que en el mes de diciembre de 1223, en una localidad
italiana de la provincia de Rieti, región de Lazio, el Santo de los santos se
lamentaba de que la observancia de la Navidad había sido ensombrecida por el
consumismo. Angustiado, congregó a varios amigos, junto con algunos animales, y
recreó la escena del pesebre, conocida como la Natividad.
La experiencia de Rieti fue singular
y edificante, y a lo largo de los años esa práctica –a la que se agregaron los
villancicos– se integró a la celebración del nacimiento del Mesías,
oficializada en el año 345 por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio
Nacianceno, padres y doctores de la Iglesia Primitiva. Aunque hay quienes
consideran que la celebración del 25 de diciembre es el resultado de la
degeneración que sufrió el cristianismo a manos del paganismo, sigue siendo la
fiesta más importante del año eclesiástico cristiano.
Sin embargo, no todo los rituales
navideños son de origen pagano. En 1742, Georg Friedrich Händel estrenó en
Dublín el oratorio "El Mesías", con su célebre coro 'Aleluya'. Como sugiere el título, la composición recorre el
nacimiento de Jesús, su muerte y resurrección. Una de las piezas más
populares de la sección de Navidad es "Porque un niño nos es nacido",
que se basa en dos versículos del libro de Isaías: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es
dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero,
Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz".
Policromos compromisos, disimulados
estreses, embriagados efugios, desiguales obsequios, producciones de "El
cascanueces" integran la nutrida lista de elementos que aderezan esta
celebración. Para lenitivo de quien escribe esta nota, no todo es consumismo en
las festividades decembrinas; hay padres, que a pesar de tener medios para
comprar costosos obsequios, precisan a sus hijos a intercambiar presentes
confeccionados por ellos mismos, sin gran valor material, pero con una
significación emocional edificante.
La Navidad es el tiempo propicio
para fijar la mirada en "el iniciador y perfeccionador de nuestra
fe", cuyas enseñanzas nos exhortan a amarnos los unos a los otros,
perdonarnos al igual que Él nos perdona; fraternizar –con amor de madre a hijo–
en tiempos favorables y de conflictos; así como cuidar de aquellos que, por la
razón que sea, necesiten nuestro auxilio.
No importa cuánto anhelemos la paz,
vivimos en un mundo amenazado constantemente por la violencia, la división y la
codicia. Queremos ser honestos, pero la impudicia constantemente nos tiende
emboscadas. Procuramos repartir buenas acciones; sin embargo, nos dejamos
atrapar por los afanes de la vida y así procrastinamos –o anulamos– dichos
buenos propósitos. Necesitamos perdonar, pero no lo hacemos. Afirmamos
proponernos el bien ajeno, pero nos deslizamos hacia el egoísmo, la
manipulación, la enfermiza competitividad, la xenofobia, el racismo, los
prejuicios y el pernicioso orgullo.
No es el costoso regalo,
ni el humilde gesto de cumplido, ni la entrañable cena de Nochebuena, ni el
rencuentro con ese distante ser amado, ni la magia que desvanece el desaliento
para transformarlo en esperanza, ni la ociosa lágrima que se sublima en tierno
detenido gesto, celebrar la Navidad es atesorar la más meritoria de todas las dádivas:
Jesucristo, cuyo nacimiento celebramos para que –según establece Tito 3:7–
"justificados por su gracia fuésemos hechos herederos según la esperanza
de la vida eterna".
jueves, 20 de diciembre de 2018
Un toque navideño en el Museo Henry B. Plant
Cada año, la
cálida atmósfera de unas vacaciones navideñas al estilo victoriano sobrecoge el antiguo
hotel y hoy Museo Henry B. Plant –el símbolo arquitectónico más representativo
de Tampa–, localizado en el 401 W Kennedy Boulevard, Tampa, Florida
33606. Sus lujosas habitaciones están engalanadas con adornos decimonónicos navideños, árboles de Navidad y juguetes de la época. La exhibición abre todos
los días, de 10 a 8 p.m, hasta el próximo 23 de diciembre. Para más
información, por favor, llamar al 813 254 1891 o visitar la página
www.plantmuseum.com.
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