La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo”.
José Martí

sábado, 14 de abril de 2018

La sección estadounidense del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York

Vista panorámica del patio exterior Charles Engelhard, donde se encuentra ubicada
 la renovada sección estadounidense del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York

Por Leonardo Venta 

            El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (conocido como el "Met”), uno de los más grandes y visitados del mundo, fue fundado en 1870 por un grupo de destacadas figuras públicas, filántropos y creadores artísticos. Las colecciones del museo están seccionadas en 18 departamentos, responsable cada uno de ellos de la adquisición, conservación y exposición de sus propias obras.
            La sección de arte estadounidense –dentro de un perímetro de 136 mil metros cuadrados, enmarcados en el espacio de un hermoso palacio de cristal en el Parque Central–  se extiende desde el período colonial hasta nuestros días. Su renovación, por un costo de 100 millones de dólares, culminó en 2011. La primera fase, que se concentró en remozar las galerías del primer piso, había terminado en 2007.
            Inaugurado en 1980, como extensión del museo original, con muebles, artes decorativas y pinturas, el muestrario de este sector ha crecido considerablemente en número y calidad dentro de un ambiente en que visitantes y curadores coinciden en la búsqueda de elementos novedosos.
            El patio exterior Charles Engelhard –en donde la luz penetra armoniosamente a través de los cristales– cuenta con la fachada del edificio bancario estadounidense Martin E. Thompson, de corte griego y piedra caliza, así como otras salas correspondientes a diferentes períodos.
Fachada del edificio bancario estadounidense Martin E. Thompson
            El espacio actual, con 30 por ciento más de su capacidad original, está ocupado por algo más de medio centenar de monumentos de mármol, bronce, mosaicos, ventanas de vitrales y elementos arquitectónicos, muchos de los cuales están situados de forma tal que los visitantes pueden examinarlos desde un ángulo más cercano. Antes, las esculturas realizaban una función simplemente decorativa; mientras ahora se enfocan mayormente en ilustrar de forma global la trascendencia del arte estadounidense.
La escultura de bronce dorado “Diana”, del artista Augustus Saint-Gaudens, 
se erige en el centro del patio exterior Charles Engelhard
            Entre las obras exhibidas en el patio, resalta en el centro la escultura de bronce dorado “Diana”, del artista neoyorquino de origen dublinés Augustus Saint-Gaudens, apuntando hacia la entrada, colocada sobre un pedestal de mayor dimensión que el que tenía antes. También se admiran piezas de mármol del escultor romántico Daniel Chester French, que estaban previamente colocadas en el balcón del segundo piso, donde no resultaba fácil admirarlas.
Una vista de la sección estadounidense del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, que muestra tres esculturas de mármol de Daniel Chester French: "Memory" (extremo izquierdo), "Mourning Victory" (izquierda) y "The Angel of Death and the Sculptor" ( derecha)
            Además, se exhiben dos monumentales lámparas de estilo francés, de 1902, diseñadas por Richard Morris Hunt, que estuvieron guardadas por décadas y que ahora relumbran a cada lado de la entrada del museo. Asimismo, domina un puesto significativo en la exhibición un púlpito de piedra caliza tallada del escultor de origen vienés Karl Bitter, famoso para los neoyorquinos por su célebre fuente frente al Hotel Plaza. 

El púlpito y la barandilla del coro de la Iglesia de todos los Ángeles (ahora demolida), 
es una de las obras eclesiásticas más hermosas ejecutadas en Estados Unidos

Se pueden admirar, conjuntamente, las ventanas de vitral Tiffany, a cuya colección fue agregada una de 1867 de Henry Sharp, llamada “Fe y Esperanza”, de la Iglesia St. Ann de Brooklyn; así como un nuevo entresuelo de vidrio con sus balcones originales.

Henry Sharp proporcionó esta ventana, 1867-69, y muchas otras para la Iglesia Episcopal de Santa Ana en Brooklyn –de colores intensos, típicos de la época–, bajo el marco de una gran estructura de estilo neogótico construida por la firma Renwick and Sands
          Alrededor de doscientos cincuenta obras de alfarería estadounidense, hechas entre 1876 y 1956, fueron donadas al museo por Robert A. Ellison Jr., un importante coleccionista neoyorquino. Se exhiben poco más o menos mil objetos decorativos y joyas de hasta el siglo XVIII. Ajustándose a la luminosidad arquitectónica del lugar, un nuevo elevador de cristal transporta a los visitantes a las salas representativas de las diferentes épocas.
Un elemento central de la renovación del "Ala estadounidense" es un llamativo ascensor de cristal
          Después de la remodelación de 2011, los “curadores” decidieron agrupar los trabajos (3400 han sido añadidos en los últimos 30 años) cronológicamente, integrando los elementos –como la plata con la cerámica– para alcanzar efectos visuales más deslumbrantes. Los visitantes se enfrentan a una arquitectura que va desde la Massachusetts puritana del siglo XVII hasta un comedor de principios del siglo pasado, diseñado por el estadounidense Frank Lloyd Wright, uno de los principales maestros de la arquitectura del siglo XX. Las diferentes salas tienen pantallas sensibles al tacto, a través de las cuales los visitantes pueden informarse sobre los diferentes objetos en exhibición.

miércoles, 28 de marzo de 2018

"Dance Theatre of Harlem": entrevista al bailarín Jorge Andrés Villarini

             
El puertorriqueño Jorge Villarini, figura destacada de Dance Theatre of  Harlem. 
Fotógrafo: Francois Rousseau
                                        
Por Leonardo Venta

         Dance Theatre of Harlem (DTH, por sus siglas en inglés) –una compañía con logros impresionantes en la escena danzaria estadounidense, fundada en el sótano de una iglesia del vecindario del neoyorquino Harlem, en 1969, por Arthur Mitchell, otrora bailarín principal del renombrado New York City Ballet, y Karel Shook, su difunto mentor– presenta un sólido programa de ballet ecléctico a través del espectáculo "Power en Pointe", el sábado, 3 de marzo de 2018, a las 8 p.m., en la Sala Morsani del Straz Center. También, ofrecerá una clase magistral para los estudiantes del Conservatorio Patel y Next Generation Ballet.
            Embajadora multicultural del ballet clásico, esta compañía ha realizado numerosas exitosas presentaciones en escenarios nacionales e internacionales, redelineando la danza clásica con tentadores elementos de un estilo innovador y contemporáneo que exalta los valores y la belleza de la cultura afroamericana y de los llamados grupos étnicos minoritarios en Estados Unidos. En nuestro anhelo de acercarnos a Dance Theatre of Harlem, hemos entrevistado a Jorge Andrés Villarini, destacado bailarín de esa entidad artística.


            Jorge Andrés Villarini, ¿cuál es tu formación como bailarín?

            Comencé a bailar a los once años en Puerto Rico, bajo la tutela de Rodney Rivera,  María Carrera, Miguel Campanería y el maestro Joaquín Banegas. Al terminar la escuela superior, fui a estudiar un bachillerato en danza en Marymount Manhattan College, el cual completé en 2011. Al mismo tiempo, cursé estudios en la escuela Jacqueline Kennedy Onassis, del American Ballet Theatre, como estudiante becado. Mientras entrenaba en Puerto Rico, participé de programas intensivos de verano en Estados Unidos, entre ellos con las escuelas del Ballet de Orlando y el American Ballet, así como The Ailey School.

             ¿Por qué Dance Theatre of Harlem?

            Luego de pasar tres años bailando para el BalletMet, en Columbus, Ohio regresé a la ciudad de Nueva York. Me instalé en Harlem, con mi hermano menor. Al finalizar una temporada bailando con la compañía de Martha Graham, me di a la tarea de buscar una agrupación que, además de sustentar mi lado artístico, me desarrollara como líder comunitario y agente de cambio social. Los programas de educación comunitaria de DTH han sido el motor principal para llevar nuestro mensaje a favor de la accesibilidad a las artes, en específico la clásicas. Amo poder servir a mi comunidad y a las miles de comunidades con las que constantemente interactuamos.

            ¿Cuál es tu edad y cuánto tiempo llevas con esta compañía?

            Tengo 28 años de edad. Llevo cuatro años con la compañía.

            ¿Cómo fundes tu identidad puertorriqueña con la afroamericana, personalmente, y en otro plano, al nivel de la compañía?

            El natural de Puerto Rico que niegue su identidad afroantillana, no merece llamarse puertorriqueño. Ser boricua es ser hijo de la mezcla de razas. El colonialismo en la Isla nos obliga a reconocer que somos el resultado de la fusión de las razas taína, negra y europea. Es un deber cultural reconciliar la presencia de estas identidades. En Estados Unidos la lucha de la comunidad afroamericana es un concepto que recoge el sentir de todos los grupos minoritarios. Dance Theatre of Harlem presenta una visión de la comunidad a la que servimos. Harlem siempre a sido un nido de creatividad y conciencia social para inmigrantes de todos los grupos sociales, razas y credos. Mi identidad puertorriqueña está muy presente en mi forma de bailar y, por ende, es mi más grande aporte a la visión de la compañía.


Jorge Villarini hace alarde de sus admirables extensiones
            ¿Hay jerarquía entre ustedes?

            En el papel no tenemos rangos, pero en la práctica sí habemos ciertos bailarines a los que se nos confía más con papeles principales y de solistas.

            Se me informó que la cubana Yinet Fernández, que abandonó el Ballet Nacional de Cuba en 2014, forma parte de la compañía; sin embargo, en el cibersitio  de Dance Theatre of Harlem no aparece su nombre bajo la lista de bailarines, ¿cuántos hispanos, aparte de varios brasileros, bailan en esta agrupación?

            El sitio Web no ha sido optimizado en buen tiempo. Adicional a Yinet y a mí, contamos con otros tres bailarines de origen hispano para un total de cinco.

            Se menciona un repertorio clásico, neoclásico –con piezas de Balanchine– y contemporáneo en Dance Theatre of Harlem. Desde un acercamiento a las obras que interpretan, ¿qué es lo clásico, lo neoclásico y lo contemporáneo en esta agrupación de baile, es decir, cuál es el estilo que la sella?

            En nuestro repertorio, clásicos serían los ballets de Marius Petipa, como los pas de deux de "El Corsario" y el "Cisne Negro". El neoclásico estadounidense nos llega vía George Balanchine ("Valse Fantasy", "Chaikovski Pas de Deux", "Agón") y nuestro coreógrafo residente Robert Garland, quien fusiona el vernáculo del baile social afroamericano con en el ballet ("Return", "Brahms Variations"). El contemporáneo integra la mayoría de piezas originales de la compañía. Se le llama contemporáneo por el tiempo en el que fueron creados. Entre los coreógrafos contemporáneos cuyos obras bailamos, entre muchos otros, figuran Darell Moultrie, Christopher Wheeldon, Francesca Harper, Nacho Duato, Ulysses Dove.

            ¿Hay diferencias entre la danza y el ballet en cuanto a gusto, posibilidades interpretativas y de desarrollo artístico?

            El movimiento es un lenguaje universal del cuerpo. El ballet, la danza moderna y la contemporánea solo presentan distintos principios o diferentes formas de usar el cuerpo para llevar este mensaje. He tenido el privilegio de estudiar y desarrollarme como artista en estas disciplinas. Considero que soy el tipo de bailarín que está más interesado en conectarme con el público, hacer que ellos se vayan conmigo en un paseo por sus propias experiencias. En todas estas técnicas existe la posibilidad de lograr estos objetivos, lo que los distingue es el vocabulario corporal que se utiliza. No tengo preferencia a estas alturas de mi carrera. Me motiva seguir descubriéndome a mí mismo en todos estos diferentes idiomas.

             Los grandes clásicos de ballet tienen temáticas eminentemente europeas  y protagonistas de una "blancura" idealizada. Hay compañías como el Ballet Nacional de Cuba, y otras, en menor escala, que han incorporado bailarines "no blancos" al repertorio de grandes clásicos, como es el caso del Royal Ballet con el cubano Carlos Acosta. Según tu punto de vista, ¿deberían los bailarines de minorías étnicas interpretar clásicos del siglo XIX  o su origen no caucasiano debiese restringir la diversidad des repertorio en una compañía de bailarines en su mayoría de origen afroamericano?

            El primer clásico que presencié en vivo fue "El lago de los cisnes", en Puerto Rico. Este montaje fue muy especial para mí, ya que contaba con Lorna Feijóo y Carlos Acosta como principales. El impacto que me dejó ver a un bailarín afroantillano interpretar el papel del príncipe Sigfrido hasta el día de hoy me recuerda que nada es imposible. Los bailarines no blancos necesitamos vernos representados en el escenario. Me resulta francamente absurdo que vivamos en un mundo donde la idea de un príncipe negro, latino o asiático resulte ser un tabú. Nuestras culturas también tienen jerarquías o ¿acaso en el África precolonizada no había reyes y reinas, en la América precolombina no había gobernantes mayas, aztecas y taínos, las dinastías asiáticas no tenían sus propios imperios? El eurocentrismo, al que se remonta el nacimiento del ballet, no puede subestimar la humanidad de aquellos que interpretan estos clásicos.
            La idea de limitar roles interpretativos –basándose en la raza– es arcaica y necia, limita la creatividad restringiendo la evolución de este arte. Le invito a buscar en YouTube el montaje de Arthur Mitchell de "Creolle Giselle", con Virginia Johnson como Giselle. La historia recrea la realidad de finales del siglo XIX en Louisiana.

            En otras palabras, ¿deberían bailarines negros y de las llamadas minorías étnicas interpretar clásicos como el "Lago de los cisnes", "Giselle", "Las sílfides", creados originalmente para bailarines y bailarinas blancos? En tu caso, ¿has interpretado o te hubiera gustado interpretar roles como Sigfrido, Albrecht o el poeta de "Las sílfides"?

            Seguro que todos tenemos derecho a interpretar estos papeles. Es la única forma que este arte evolucionará. El ballet tiene que ser accesible, nos pertenece a todos, no sólo a la élite. En la mayoría de mi repertorio bailo ballets creados para bailarines blancos y es mi perspectiva racial, social y moral lo que distingue mi interpretación, no el color de mi piel ni mi origen.

            ¿Consideras que para un bailarín, o bailarina –proveniente de las llamadas "minorías" en Estados Unidos– es tarea ardua incorporarse a una compañía tradicional de ballet, por ejemplo, el American Ballet Theatre?

            Tristemente se nos hace difícil, pero las cosas están cambiando y cada vez vemos más compañías interesadas en representar a las comunidades a las que pertenecen. Los bailarines no blancos existimos y somos mucho más que bailarines con cierto color de piel: somos bailarines en todo nuestro derecho.
Chyrstyn Fentroy y Jorge Villarini, en "Coming Together". Fotógrafa:  Rachel Neville. 
           ¿Pudieras compartiros información sobre el espectáculo que presentarán en Tampa?

            Estaremos bailando cuatro ballets muy distintos. Comenzaremos con "Valse Fantasy", de George Balanchine. Esta coreografía para dos bailarines principales y un cuerpo de baile de cuatro es pura expresión musical hecha danza. Le sigue el solo "Chaconne", de José Limón. Creado en 1942, este solo explora la dignidad humana desde el punto de vista del inmigrante en una conversación entre criollismo y eurocentrismo cultural. Este es uno de mis trabajos favoritos y tendré el privilegio de bailarlo durante nuestra estadía en Tampa.
            "Change", de Dianne McIntyre, es un ballet para tres bailarinas que honra la lucha de las mujeres de color en Estados Unidos. Cierra el programa el ballet "Harlem On My Mind (Hamlet en mi mente)", del coreógrafo Darrell Grand Moultrie. Original de Harlem, Darell nos brinda una composición que representa lo mejor de Harlem, utilizando el jazz como punto de partida para su expresión coreografía. 

            ¿Por qué debemos asistir a esta función?

            Porque presenta lo mejor de nuestra humanidad, traemos un espectáculo de primera y los bailarines son excelentes.

             ¿Planes futuros de la compañía?

            Este año estamos celebrando nuestro aniversario número 50; en lo planes de la compañía está aumentar el número de bailarines, seguir solidificando nuestra organización, continuar encaminados a inspirar cambios en nuestras comunidades e inspirar a nuevas generaciones de bailarines.

Charlando con la cantautora Danay Suárez

"... cuando comencé a escribir mis propias canciones, ¡allí se definió el camino de Danay!"


Por Leonardo Venta

El Centro Comunitario del Área de la Universidad, ubicado en el 14013 N 22nd Street, Tampa, Florida 33613, presenta a la cantautora Danay Suárez,  figura clave en la escena actual "hip hop" de Cuba, en un espectáculo gratis bajo la sombrilla del programa cultural "Prodigy", diseñado para mejorar las oportunidades de vida de los llamados 'estudiantes en riesgo'. La cita es el sábado, 3 de marzo de 2018, de 12 m.  a 3 p.m.
           Tuve mi primer contacto con la música de Danay a través de un video en YouTube, filmado a raíz de una presentación suya en el Festival Viña del Mar 2017, donde ganara el Premio Especial por la Inspiración consistente en la célebre Gaviota de Plata y 30 mil dólares. Me admiró su intervención. Me hice varias preguntas, en aquel momento, que Dios me ha ofrecido la oportunidad de formulárselas a través de la siguiente entrevista.

            ¿Háblanos, por favor, sobre tu origen?

            Nací en Cuba, el 17 de febrero de 1985. Tengo 33 años. Mis padres son personas cultas, padres preocupados que me dieron la mejor educación.

            Has sido invitada para participar, el próximo sábado, en el programa cultural "Prodigy". ¿Qué importancia tiene para ti esa presentación?

            Este programa, por su perfil de apoyo a jóvenes adolescentes, ha captado mi interés, ya que he venido haciendo en varias escuelas programas similares que buscan desarrollar el pensamiento humano hasta un punto de compromiso y responsabilidad con la palabra y cómo afecta la música positiva o negativamente, influenciando las nuevas generaciones. Cuando nos contactaron, no dudamos en decir ¡Sí!

            He leído que resides en Miami por alrededor de tres años y que recibiste la residencia permanente (green card) en Estados Unidos. En una etapa en que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no son las ideales, ¿existe algún conflicto ideológico para ti con vivir en este país por razones de trabajo y haber dejado atrás tu patria?

            Vivo en ambos países, y es un equilibrio perfecto para mi trabajo y vida familiar. No contemplo conflictos ideológicos, cuando estos frustran mi libertad. Me es necesario moverme libremente a donde sea necesario para cumplir el propósito que tengo de Dios a través de mis canciones.

            ¿Has visitado Tampa? ¿Qué sabes sobre la inmigración cubana en esta ciudad?

            No sé mucho... sé que hay muchos cubanos en Tampa, y me parece un lugar hermoso, visité a unos amigos hace un año y me encantó la ciudad.

            Considero que tu facilidad de expresión, talento y búsqueda de autenticidad en cuanto al estilo  han catalizado, entre otros elementos, parte de tu éxito. ¿Estás de acuerdo conmigo? ¿Existe algún elemento que no mencioné en la introducción a esta pregunta que consideras importante en esa dirección?

            Sí, mi trabajo es lo más orgánico posible y coherente con mi persona. Más bien uso todos los dones que Dios puso en mí y esa es la mejor manera de hacer o decir.

            Además de ser compositora e intérprete, has confesado públicamente profesar el cristianismo. Hasta donde tengo conocimiento, tus actuaciones se realizan en un secular secular a diferencia de otros cantantes cristianos que se presentan exclusivamente en eventos religiosos. ¿Cómo conjugas lo mundanal con lo cristiano? ¿Existen conflictos o limitaciones para poder desarrollar el mandato bíblico de "id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura",  en el medio en que te desenvuelves?

            Pues, ¡muy fácil!, como una mujer de Dios, entiendo que las fechas que no se concretan no son voluntad de Dios y las puertas que se abren son su voluntad; viviéndolo así, pues tomo con responsabilidad cada evento. Es mi posición estar en el ambiente secular, porque es allí donde se es luz –en la tinieblas–, pues, ¿qué tanto alumbra la luz donde hay luz? No tengo problemas ni limitantes. Cristo es todopoderoso.

            Sospecho que esta es una pregunta que te han formulado en numerosas ocasiones. Sin embargo, la reitero con gran deseo de conocerte mejor, ¿qué lección guardas de tu experiencia en Viña del Mar? ¿Cómo consideras la intervención de Dios, a través de ti, en ese evento?

            Pues se resume en cientos de testimonios de personas que en ese día encontraron a Dios. Gente perdida en su propia humanidad, con pensamientos de suicidio, hallaron vida y verdad. También, Viña fue la respuesta a oraciones que hacía la Iglesia de Cristo en ese escenario, antes  que se montara la gran producción del Festival. Entonces, el yo hablar de Cristo, fue una respuesta a esas oraciones.

            ¿Cómo descubriste tu vocación artística? ¿Cómo ha sido el proceso de tu conversión cristiana?

            Desde pequeña me entusiasmaba con la música, luego imitaba cantantes, después hacía voces y armonías y todo se determinó cuando comencé a escribir mis propias canciones, ¡allí se definió el camino de Danay! Ya no vivo yo, Cristo vive en mí, y todo me es tan natural como la vida.

            Se te ha llamado en Estados Unidos una cantante "hip hop", movimiento musical surgido en el seno de la comunidad urbana estadounidense de origen afroamericano e hispano, caracterizado por el "rap", en que la letra, de carácter irreverente, es más recitada que cantada. ¿Te consideras una cantante de "hip hop"? ¿Cómo definirías tu estilo?

            Le dejo las denominaciones a los medios de comunicación. Yo puedo con mi voz fluir en muchos estilos de música y mi primera oportunidad de hacer canciones fue con bases de "rap".

            ¿Cuál consideras fue tu primer paso a la fama? A partir de ese comienzo, ¿ha habido alguna evolución?

            Considero que lo que me sacó a la vista internacional fueron mis colaboraciones con Gilles Peterson, un reconocido DJ británico, que hizo un proyecto con voces de Cuba y, posteriormente, me produjo un álbum de jazz. La evolución musical siempre existe y continúa... la espiritual también

            ¿Qué puedes decirnos sobre tu presentación en el washingtoniano Kennedy Center con la Orquesta Sinfónica Nacional de Estados Unidos?

            Ese día ya lo había visto desde que escribí esas canciones, diez años antes. Fue una de las puertas que Dios abrió.  

            Si tuvieras la facultad de cambiar algo en tu país, en la gente que te rodea, en ti misma, ¿qué cambiarías?

            En mi país, la fe; en la gente que me rodea, sólo Dios puede hacerlo; en mí, ¡uf!, siempre hay mucho que cambiar.

            Si a través de una revelación, Dios te pidiera algo sumamente difícil de sacrificar –como le pidió a Abrahán que ofreciera a su hijo Isaac–, diríamos, por ejemplo, que tuvieses que abandonar tu carrera, el éxito y la fama para enfocarte en otra esfera de su plan divino, ¿lo harías?

¡Sí!, lo haría, eso  creo.

            Se habla sobre la profundidad y sinceridad de las letras de tus canciones, así como de tu propia franqueza y humildad. A través de la fama, pueden llegar buenas sumas de dinero, las comodidades y placeres que propicia una sociedad de consumo. ¿Estás preparada para enfrentar este reto?

            Los placeres los controlo; el dinero y la comodidad no interfieren en la humildad. Un hombre y una mujer de Dios saben vivir en lo mucho y en lo muy poco. 

            ¿Tu mayor objetivo, meta o sueño?

            Cumplir el propósito de Dios en mi vida. Vivir para la obra de Dios, más nada. El resto es añadidura.



lunes, 19 de marzo de 2018

Dance Theatre of Harlem se presenta en el New York City Center



La presente temporada 2018 promete funciones emocionantes de la compañía Dance Theatre of Harlem, con obras únicas e inspiradoras que reflejan el rico legado de esa agrupación danzaria y la diversidad del repertorio balletístico del siglo XXI. Habrá cuatro actuaciones en el New York City Center, del 4 al 7 de abril. Consigue boletos e infórmate mejor sobre la compañía en: http://www.dancetheatreofharlem.org/newyorkseason

miércoles, 14 de marzo de 2018

El New York City Ballet ofrece un homenaje a Jerome Robbins



           Esta primavera, el New York City Ballet honra al innovador de la danza estadounidense, coreógrafo y co-fundador de esta importante compañía con el festival "Robbins 100". Conocido mundialmente como uno de los mejores coreógrafos del siglo XX, Robbins transformó el mundo de la danza con sus obras para ballet, Broadway y cine.
            Disfrute de una presentación especial, el lunes, 7 de mayo, a las 6:30 p.m., en el teatro David H. Koch –que ocupa el lado sur de la plaza principal del Lincoln Center, frente a Avery Fisher Hall–, ofrecida por el bailarín principal Adrian Danchig-Waring, en la cual explora la carrera de un artista que capturó el espíritu de una generación estadounidense. Este programa incluirá una discusión con artistas que fueron profundamente influenciados por el trabajo de Robbins, así como presentaciones de extractos de su catálogo de ballets atemporales.

sábado, 17 de febrero de 2018

A propósito del "Día del Amor"

"El Beso", del escultor francés Auguste Rodin, representa a Paolo y Francesca, dos amantes que aparecen en la Divina Comedia, de Dante Alighieri, condenados al segundo círculo del Infierno

Por Leonardo Venta 

Esa fuerte inclinación emocional hacia otra persona, grupos de personas u objetos –a la que llamamos amor–, esencial para la felicidad, es, junto a la muerte, una de las grandes inquietudes que agitan al ente racional. A pesar de constituir un sentimiento universal, resulta difícil precisarlo. Su naturaleza subjetiva así lo determina.
El diccionario, entre sus variadas acepciones, lo define como “el sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”.
Según Platón, el amor es regido por dos principios: “el deseo intuitivo del placer” y “el deleite reflexivo del bien”. Aristóteles, por su parte, lo determina acompañado de placer y dolor. El amor implica felicidad para unos y desventura para otros, o una mixtura de ambos estados de espíritu.
 En Tratados en La Habana, José Lezama Lima expresa: "Busca el amante las virtudes coincidentes, sutiles interregnos donde sea necesario la compañía y todos los afortunados antídotos de la soledad", refiriéndose a ese aislamiento intestino que en parte le tocó vivir, y que en misiva a su hermana Eloisa confiesa: "Yo me voy quedando solo, como una araña en el centro de su tela".
Convertido en un libro, De profundis, la extensa carta que Oscar Wilde le escribiera desde la cárcel de Reading a su amante lord Alfred Douglas, refleja la estrecha relación entre el amor difícil de nombrar y el dolor: "Quisiste que yo te enseñara el placer de vivir y el placer del arte; tal vez esté yo llamado a enseñarte una cosa mucho más hermosa: el valor y la belleza del dolor".
Existen diferentes tipos de amor. ¿Amor desquiciado? La historia recoge cómo la Reina Juana I de Castilla (la Loca) enloqueció de amor y celos hacia su marido Felipe I el Hermoso. Del mismo modo hay amores prohibidos. La historia de Paolo y Francesca, inmortalizada en la Divina Comedia, de Dante Alighieri, es un conmovedor ejemplo del mismo.
La literatura registra huellas de amor no correspondido. Garcilaso de la Vega, a pesar de sufrir el rechazo de Isabel de Freyre, perpetúa su amor hacia ella en varios de los más bellos poemas escritos en lengua castellana. "Yo no nací sino para quereros; / mi alma os ha cortado a su medida; / por hábito del alma misma os quiero.// Cuanto tengo confieso yo deberos; / por vos nací, por vos tengo la vida, /por vos he de morir y por vos muero", leemos en su "Soneto V".
El amor puede transmutarse en odio. La desconfianza puede cobrar matices oscuros hasta el punto del homicidio. El Otelo de Shakespeare asesina a la Desdémona que cree infiel. Ahora bien, no todos los amores desatan tormentas pasionales. Hay amores tan etéreos que extasían de sólo vislumbrarlos, como el de San Juan de la Cruz por su Creador: "Quedéme y olbidéme / el rostro recliné sobre el amado [Dios]; /cessó todo, y dexéme /dexando mi cuydado / entre las açucenas olbidado".
Por otra parte, ¡cuán sublime es el amor a la patria! Martí, Bolívar, Sucre, Madero, San Martín, O'Higgins, sobrepusieron el amor patrio a los otros. En su drama en verso, Abdala, el Apóstol de los cubanos expresa:"El amor, madre, a la patria / no es el amor ridículo a la tierra / ni a la hierba que pisan nuestras plantas. / Es el odio invencible a quien la oprime, / es el rencor eterno a quien la ataca".
Es imposible abarcar el tema del amor, sin referirnos al término ‘madre’, su más digno equivalente. El Santo de Asís, quien se quejaba frecuentemente de que "el amor no era amado", exhortaba a sus discípulos a amarse unos a otros con amor de madre; para él, el más parecido al divino.
              El amor, según San Pablo, “es paciente, es servicial; no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. ¡Acojámoslo y prodiguémoslo, pues, con frecuentado regocijo!