La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo”.
José Martí
José Martí
domingo, 31 de marzo de 2013
jueves, 14 de marzo de 2013
sábado, 9 de marzo de 2013
David Alfaro Siqueiros, el gran muralista
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| “La Marcha de la humanidad” (detalle), mural de David Alfaro Siqueiros |
Por Leonardo Venta
Junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco, el artista plástico David Alfaro Siqueiros es figura cimera del muralismo mexicano. Nacido en Chihuahua y fallecido a los 77 años en Cuernavaca el 6 de enero de 1974, Siqueiros se codeó con los miembros del movimiento artístico de vanguardia en Europa. Allí conoció a Diego Rivera, con quien estudió la pintura al fresco en Italia, incursión que estimuló el renacimiento de esta técnica en las decoraciones murales que engalanan los edificios públicos mexicanos.
En 1921, Siqueiros redactó en España un manifiesto donde defiende la tradición precolombina y subraya la necesidad de un arte como reflejo de los problemas sociales. Su monumental obra – estampida política proyectada sobre el plano, el espacio y la perspectiva ante un espectador en movimiento –, aunó la tradición popular mexicana, las espiraciones del surrealismo y el expresionismo europeos. Los tonos extremados, el dramatismo y la robustez de las figuras, así como la audacia e intensidad del color caracterizan su arte sedicioso, tanto en el plano estético como en el ideológico – henchido de propuestas de naturaleza marxistas.
Durante su estadía en New York (1936-37), experimentó con nuevos materiales sintéticos y el expresionismo abstracto; afianzó su rechazo hacia la estética tradicional, reivindicando la cotidianidad de la otredad históricamente oprimida. En la ciudad que no duerme, estableció el “Estudio experimental de Siqueiros”, por donde pasó el joven Jackson Pollock. En ese taller se realizaron parte de los preparativos de la Huelga General de 1936 por la Paz y el desfile del Primero de Mayo. Pollock ayudó en la construcción de carrozas para el desfile del proletariado internacional. Según Irene Herner, autora del texto Siqueiros, del paraíso a la utopia, fue del muralista mexicano que Pollock aprendió el “action painting (pintura de acción)” y el “dripping”, que consiste en derramar, dejar gotear o lanzar pintura sobre un lienzo colocado en el suelo.
En la obra de Siqueiros sobreabundan las metáforas ideológicas, cobijadas generalmente bajo un firmamento surrealista, manumisor del inconsciente. Sus murales son substancialmente combativos y alcanzan dimensiones espectaculares, entre los que sobresale por su tamaño “La Marcha de la Humanidad”, del Palacio de Congresos de Ciudad de México, terminado en 1971.
miércoles, 6 de marzo de 2013
El cuarto Goya para el cine cubano
| De izq. a der.: Alejandro Brugués, director del filme, la española Andrea Duro, el protagonista Alexis Díaz y Jazz Vilá |
Por Leonardo Venta
“Soy un sobreviviente. Sobreviví al Mariel, sobreviví a Angola, sobreviví al Período Especial y a la cosa esta que vino después. A mí nada más que tú me das un filo y yo me las arreglo”, afirma el protagonista de “Juan de los muertos”, la cinta cubana del joven director Alejandro Brugués, estrenada en 2010, y que recibió el pasado 17 de febrero de 2013 el premio Goya a la Mejor Película iberoamericana, en la gala de entrega de galardones organizada anualmente por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, el equivalente ibérico a la entrega de los Oscar.
“Juan de los muertos”, coproducida con España, se impuso en la categoría a los filmes "Infancia clandestina" (Argentina), “Siete cajas” (Paraguay) y "Después de Lucía" (México). Al recibir el Goya en el Centro de Congresos Príncipe Felipe de Madrid, Brugués, visiblemente emocionado, afirmó que mediante ese reconocimiento los académicos españoles abrían “una puerta para el cine independiente cubano que nadie va a poder cerrar”.
De 36 años de edad, graduado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba, Brugués recogió el galardón, acompañado por el protagonista de la cinta Alexis Díaz de Villegas, quien no podía contener las lágrimas, la española Andrea Duro, y Jazz Vilá. Este último con la voz agitada por la emoción expresó: “Gracias y un saludo muy grande para todos los cubanos, para los que hacen posible el cine en Cuba, donde no hay de nada pero hacemos de todo”.
La película, la cuarta presentada por Cuba que recibe tan importante distinción, junto a “La bella del Alhambra”, de Enrique Pineda Barnet; “Fresa y chocolate”, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío; y “La vida es silbar”, de Fernando Pérez; ha participado en más de 30 festivales, y ha recibido numerosos premios, entre ellos el de la Popularidad del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana 2011, los premios del público en los festivales internacionales de cine de Panamá, Miami (Estados Unidos) y Leeds (Reino Unido), así como el premio de plata del Festival de cine fantástico de Bruselas, y tres lauros en Fantasporto, uno de los principales certámenes de cine de Portugal.
“Juan de los Muertos”, la primera cinta cubana de zombies, a su vez, la primera producción independiente premiada con el Goya, narra cómo una multitud de zombies ensangrienta el panorama habanero, mientras la televisión de la isla inculpa de la crisis a agentes al servicio de Estados Unidos. Lo cual sugiere la paranoia cubana, inducida por el régimen, ante una posible invasión yanqui.
Al mismo tiempo que el pavor y la desolación toman control de la capital cubana, Juan, el antihéroe, con el inusual eslogan "Juan de los muertos, matamos a sus seres queridos", se aprovecha de la crisis para su propio lucro, brindando servicios a los moradores capitalinos interesados en exterminar a sus familiares infectados por los zombies.
Juan y un grupo integrado por su hija Camila (Andrea Duro); Lázaro, su mejor amigo (Jorge Molina); Vladi California, el hijo de Lázaro (Andros Perugorría); una prostituta travesti (Jazz Vilá); y un fornido proxeneta (Elicier Ramírez) protagonizan hilarantes mórbidas batallas por doquier contra los nocivos extraños seres, como parte del inverosímil negocio de una empresa privada que aniquila zombies a domicilio. Si bien, la situación se les torna cada vez más insostenible, hasta verse precisados a escapar por sus vidas rumbo Norte en una muy cubana 'embarcación-automóvil', usando como puerto de salida el célebre malecón habanero, excepto Juan, dispuesto a quedarse y enfrentar lo inenarrable.
Aparentemente, la película no ofrece solución al dilema del autómata pueblo infectado ni al del intérprete principal, cuya decisión de permanecer en la isla tonifica la disyuntiva ‘estoica ¿inoperante? inmolación' versus '¿sesuda? evasión’. Nos preguntamos, pues, junto a aquellos que han sido de una manera u otra compelidos a abandonar su lisiado lugar de origen, ¿cuál es la mejor opción, la más digna, la más sensata, afrontar la adversidad o evadirla? Según el final abierto – no tan abierto, presumimos – que presenta el largometraje, encarar la adversidad es casi un acto suicida.
domingo, 24 de febrero de 2013
José Martí, el modernista
“Retrato de José Martí”, óleo sobre lienzo a tamaño real, obra de Raúl García Huerta y sus alumnos, donado al Centro Histórico Cultural Cubano de Tampa, el 19 de mayo de 1991
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Por Leonardo Venta
“¡Oh, Cuba! ¡Eres muy bella, ciertamente, y hacen gloriosa obra los hijos tuyos que luchan porque te quieren libre; y bien hace el español de no dar paz a la mano por temor de perderte, Cuba admirable y rica y cien veces bendecida por mi lengua; mas la sangre de Martí no te pertenecía; pertenecía a toda una raza, a todo un continente; pertenecía a una briosa juventud que pierde en él quizá al primero de sus maestros; pertenecía al porvenir!”.
Rubén Darío
Cada año, alrededor del 28 de enero, se le nombra y se le lee sin menguar la admiración que despierta su grandeza literaria y múltiples virtudes. Este 2013, en el 160 aniversario de su natalicio, no hay excepciones. El legado de José Martí sigue vigente.
Todo lo que se diga sobre el Apóstol de Cuba resulta poco para detallar su grandeza como escritor, orador, periodista, pedagogo, embajador, filósofo, dramaturgo, patriota, abogado, hombre. En marzo de 1870, con sólo 17 años de edad, fue condenado a seis años de trabajos forzados por haber escrito una carta reprobando la conducta anticubana de un compañero de estudios.
Este hecho definió su vía crucis hasta la muerte en Dos Ríos a la edad de 42 años. “Cuando muere lo hace en una batalla para despedirse con misterio y hoy que le celebramos la aparición, rindiéndole las gracias, seguimos tocándolo y reconociéndolo despacio para justificar el surgimiento de su germen, como si lo igualáramos a la semilla que necesita de su tierra”, afirma el otro José cubano universal: Lezama Lima.
El Martí redentor sacrificó su dicha personal y la de su familia, sus comodidades, bienes materiales, así como la continuidad y depuración de su creación literaria por amor a la libertad. No fue un escritor de torre de marfil, almidonado, sino un sagrario de amor. La belleza de la obra martiana no responde a una voluntad de estilo planeada, tal como lo confiesa en el prólogo a su Ismaelillo, dedicado a su hijo José Francisco, que entonces tenía tres años: “Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón. ¡Lleguen al tuyo!”.
Prestigiosos literatos, entre ellos, Juan Ramón Jiménez, Ricardo Gullón, Ivan A. Schulman, Federico de Onís, lo señalan iniciador más que precursor de los rasgos más relevantes de lo que posteriormente iba a constituir el sistema estético del Modernismo. La prosa poética martiana constituye – especialmente durante el período de 1877 a 1882 – una de las máximas aportaciones a ese – el primer – movimiento literario hispanoamericano.
Su lirismo sedujo e influyó decisivamente en Darío. Juan Ramón no titubea al señalar la presencia martiana en el poeta nicaragüense: “…Martí vive (prosa y verso) en Darío, que reconoció con nobleza, desde el primer instante, el legado. Lo que le dio me asombra hoy que he leído a los dos enteramente. ¡Y qué bien dado y recibido!”. Puede leerse un acertado análisis sobre el tema en Iniciación de Rubén Darío en el culto a Martí: Resonancias de la prosa Martiana en la de Darío, de Manuel Pedro González; y en Breve historia del modernismo, de Max Henríquez Ureña. Además, el estudio “Poética y estilo de José Martí”, de A. Roggiano, demuestra cómo las institutoras ideas de Martí fueron luego incorporadas a la esencia de la estética modernista.
En una publicación mexicana, Martí expresó en 1876: “Es ley que ya termine la fatigosa poesía convencional, rimada con palabras siempre iguales que obligan a una semejanza enojosa en las ideas. No se hacen versos para que se parezcan a los otros…”. En su “Revista Venezolana”, expresa en 1881: “La frase tiene sus lujos, como el vestido… es fuerza que se abra paso esta verdad acerca del estilo: el escritor ha de pintar como el pintor. No hay razón para que el uno use de diversos colores y el otro no”. El texto – escrito para la publicación quincenal fundada por el Apóstol cubano durante su breve estancia en tierra de Bolívar – es un manifiesto estético del estilo martiano, el cual coincide cabalmente con la esencia modernista, en su búsqueda de la originalidad y la armonía en la forma y el contenido. “Se habla hoy un dialecto poético, del que creo bueno ir saliendo, porque sofoca y desluce la poesía. La poesía ha de estar en el pensamiento y en la forma”, afirma Martí.
Si la frase “El arte es azul”, de Víctor Hugo, inspiró el Azul dariano, donde el propio bardo centroamericano se autoproclama iniciador del Modernismo; seis años antes, el Ismael bíblico ya reposaba sus “guedejas rubias” sobre la “almohada de rosas” del Ismaelillo martiano, en un poemario que un pensador de la magnitud de Pedro Henríquez Ureña calificara iniciador del Modernismo en la lírica americana.
Si bien existe una generalizada polémica sobre la paternidad de este movimiento literario, no procuramos medir fuerzas, mucho menos ajustar cuentas, entre dos titanes de las letras hispanoamericanas; hacerlo sería traicionarlos, traicionarnos, desairar la memoria de aquel único encuentro en el neoyorquino Hardman Hall, donde el genio de Prosas Profanas, entre los brazos del diminuto ciclópeo poeta-héroe antillano, le escuchó decirle: ¡hijo!
Pedro Salinas, en su libro La poesía de Rubén Darío, afirma que al autor de Azul “... nunca le interesó el activismo político”. Lo cual explica cómo pudo dar a conocer por doquier la nueva escuela poética; mientras el autor del Ismaelillo, consagrado a sus deberes con la patria, enfrentó grandes obstáculos para explayar su vocación literaria. El misterio de la grandeza de José Martí como escritor radica, según Juan Marinello, “en aquella pugna agonal de clamores y relámpagos en que bracea siempre el hombre apostólico”. Como necesario colofón a este rastro martiano, valga deleitarnos en el iluminado rumor de su propia lira: “Mi verso crecerá: bajo la yerba / Yo también creceré”.
sábado, 16 de febrero de 2013
Filmes galardonados en el 2012
Por Leonardo Venta
Doce años de este siglo finalizan, y una inquietud de preservación nos obliga a recapitular algunas huellas – resulta imposible abarcarlas todas – del contexto literario, visual, escénico y cinematográfico que han quedado del incansable recorrido de la Tierra alrededor del Sol. Sean las primicias de este balance para el llamado Séptimo Arte.
En la 69 edición de los Golden Globes, “El Artista", una fascinante película que recrea la época del cine mudo en el Hollywood de los '20s, fue la que más premios acaparó: mejor comedia; Jean Dujardin, mejor actor de comedia; y Ludovic Bourse fue reconocido por la mejor banda sonora.
"The Descendants (Los descendientes)”, obtuvo el lauro al mejor drama de cine y George Clooney, el protagonista, fue favorecido con el galardón al mejor actor dramático.
Meryl Streep fue distinguida como el mejor rol protagónico por su actuación en "The Iron Lady".
Martin Scorsese logró el premio al mejor director por "Hugo", mientras el actor Morgan Freeman recibió el reconocimiento Cecil B. DeMile por su contribución extraordinaria al mundo del entretenimiento.
Por su parte, el ganador indiscutible de la edición de los Oscar el pasado 2012 fue “El Artista”, al alzarse como la mejor película, y otras cuatro valiosas estatuillas: al mejor director (Michel Hazanavicius), actor protagónico (Jean Dujardin), mejor banda sonora y mejor vestuario. La película en 3-D de Martin Scorsese “Hugo” ganó igual número de galardones, entre ellos a la mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor edición de sonido, mejor mezcla de sonido y mejores efectos especiales. Meryl Streep fue la gran triunfadora en los Oscar por su interpretación de Margaret Thatcher, erigiéndose con el lauro a la mejor actriz que no obtenía desde 1983. Octavia Spencer, al igual que en los Golden Globes, recibió el premio a la mejor actriz de reparto, por su interpretación de una sirvienta de Mississippi, en “The Help”.
El Festival de Cannes decidió elegir para el cartel oficial de su 65º edición la imagen de Marilyn Monroe en blanco y negro soplando una vela. Sólo Norma Jean Mortenson, uno de los grandes mitos del siglo XX, podía hacer del ejercicio de soplar un ritual de voluptuosidad.
El Cannes 2012 otorgó la codiciada Palma de Oro a la película “Amour (Amor)”, de Michael Haneke. El director austriaco se alzó por segunda vez con el galardón más prestigioso del Festival. La cinta aborda la historia de una pareja de octogenarios que desafía el ciclo final de la vida. Los protagonistas, ambos de más de 80 años, son célebres en Francia. "Los nombres de Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant... serán a los ojos de la opinión pública como una victoria francesa", dijo el diario Le Parisien.
También fueron ganadores en la Promenade de la Croisette - el célebre paseo marítimo de la ciudad de Cannes, situado en la denominada Costa Azul -, el británico Ken Loach, que ganó el premio de la crítica, por “The Angels Share (La parte de los Ángeles)” y el rumano Cristian Mungiu, quien conquistó el laurel al guión más destacado por “Detrás de las colinas (Beyond the Hills)”.
La comedia lumpen de Ken Loach provoca sonrisas sin esquivar las sórdidas problemáticas sociales que afectan al proletariado británico.
Las protagonistas de “Detrás de las colinas”, Cristina Flutur y Cosmina Stratan, que debutaban en el celuloide, sorprendieron al compartir el premio a la mejor actriz, mientras que el astro danés Mads Mikkelsen recibió el galardón a la mejor actuación masculina por su representación de un hombre acusado injustamente de abuso de menores en el drama “The Hunt (La caza)”.
El mexicano Carlos Reygadas ganó en la categoría de mejor director por “Post Tenebras Lux”, un audaz viaje por el inconsciente colectivo mexicano, colmado de belleza visual y una denuncia desgarradora del infranqueable abismo entre el México acomodado y el marginado. El audaz método narrativo de la película funde el presente, el pasado y el futuro, para crear un fascinante lirismo cinematográfico.
Los asistentes a la gala de los Premios Goya ovacionaron la película triunfadora del bilbaino Enrique Urbizu, "No habrá paz para los malvados", la cual obtuvo seis estatuillas. Le siguieron, "La piel que habito", del genio Almodóvar, y "Blackthorn", de Mateo Gil, cuatro cada una; y "La voz dormida", tres. El filme de Urbizu recrea la imagen de antihéroes que restablecen la justicia valiéndose de medios torcidos; en un espacio malditamente tenso y viciado. José Coronado recibió el Goya a la mejor interpretación masculina protagonista por su actuación en "No habrá paz para los malvados", al imponerse a Antonio Banderas, Daniel Brühl y Luis Tosar. Elena Anaya fue galardonada como mejor actriz por su trabajo en “La piel que habito”.
martes, 12 de febrero de 2013
Regreso
Por Dinorah Rivas*
– El orquideario de la abuela ha retoñado dos flores – dijo el tío conmovido.
Será el milagro de los últimos días de invierno...
Será el milagro de los últimos días de invierno...
Te hallé envejecida,
mutilados los huesos,
apenas sosteniendo la estructura
fragmentada en tu agonía.
Surcaban tus callejas aguas turbias:
racimos agrios de desoladas lágrimas.
Amasé la tierra evocando las huellas
por donde entonces corriera ligera
con la sola premura de la inocencia,
y acercaste tu pena hasta mi pecho
como la ola acaricia el arrecife,
rompiendo en conmovido abrazo.
Ya no eran tan blancos los rosales...
Pero el sol, Inmaculado,
aún penetraba en el hogar
por las grietas de los antiguos vitrales.
* En “Regreso”, de Dinorah Rivas, la voz poética, a semejanza del Tonio Kröger de la novela homónima de Thomas Mann, describe con imágenes la vuelta al hogar, a la encanecida y maltrecha patria – ya sea un regreso literal u onírico, ¿qué importa? –. Lo que fija nuestros sentidos, en cernudiano modo, es el reencuentro: el choque emocional entre el mórbido presente y el pasado agazapado en remoto celaje idealizado.
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