La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo”.
José Martí

jueves, 23 de mayo de 2013

El sápido estoico cotidiano ejercicio de existir




Conocidas como Moiras en griego y como Parcae en latín, estas diosas determinaban la vida humana y el destino, aunque cada sujeto podía precipitar su propio mal mediante erradas acciones. Plasmadas en el arte, y la poesía, como inflexibles ancianas, o patéticas doncellas, Cloto, trenza el hilo de la vida; Láquesis, decide la duración y el hado de la misma; mientras Átropo (representada en la foto del relieve que ilustra este artículo), con sus temibles tijeras corta la hebra de la existencia.

  Por Leonardo Venta

Labramos nuestro propio destino, moldeamos nuestra realidad, en tanto  elementos extrínsecos indistintamente desabotonan el curso de nuestro peregrinar por la tierra, dentro de un incesante y sorprendente proceso de reajuste. Tratamos de hallar respuestas a las numerosas interrogantes que nos ciñen. Hay mucha incertidumbre en el camino, especialmente en el recodo de la conciencia.

El ser humano, que experimenta, en mayor o menor grado, la necesidad de realización, vida plena y supervivencia, se enfrenta a la irremediable sentencia de un final; es decir, sabe que más allá de todos sus logros y anhelos, le aguarda la inclemente hoz de la muerte.

La defunción es una de las preocupaciones cardinales del ser pensante. La nada existencial es un tema muy investigado por los filósofos. A Jean-Paul Sartre se le debe una de las obras más importantes sobre el asunto, El ser y la nada, donde se expone qué es el ser y cómo dar un sentido al concepto de la nada.

Los triunfos – al igual que la endeble felicidad – son transitorios, subjetivos y fortuitos. La sombra que proyecta nuestro cuerpo en el espacio, nos advierte constantemente la temible amenaza de las tijeras empuñadas por la mayor de las tres Moiras. Nos amedrenta el demoledor paso de las horas: "Omnes horae vulnerant, ultima necat".

Estamos marcados por experiencias a partir de situaciones y apreciaciones específicas. La realidad, que en su atributo general puede parecer única, es interpretada de diferentes formas por cada individuo. Los hechos, e ideas, son experimentados y procesados desigualmente por cada perceptor: “Todo depende del color del cristal con que se mire”.

Cada existencia tiene un timbre determinado por la elección individual. El destino humano se rige por decisiones, conscientes o indeliberadas. Siempre existen alternativas, aun en las resoluciones más básicas. Las circunstancias, al mismo tiempo, son arrolladoras. Con la frase "Yo soy yo y mi circunstancia", el filósofo Ortega y Gasset se refiere a la realidad del individuo, mediada por lo que le rodea. 

Nos anegamos en la angustia al intentar entender la aparente inconciliable relación entre lo ideal y lo real, entre los osados designios de los instintos y la atosigante circunspecta razón. En tanto, anhelamos relacionarnos con Dios, sin intermediarios, sin lo ambivalente y entorpecedor de la religión y la religiosidad. Nos abruma un hambre indecible de inmortalidad.

Cuestionamos la existencia de Dios, reflejada en nuestra voluntad de vivir como creyentes y en la imposibilidad, muchas veces, de creer. Nuestra fe desfallece, nuestro parvo entendimiento no logra asimilar, admitir cabalmente, lo que nuestros labios manifiestan profesar. No obstante, confesamos una fe que no tenemos: engañamos y nos engañamos, para encontrar una razón de vivir, para esperanzar y esperanzarnos.

Trasmutamos de una confianza candorosa en los preceptos religiosos a una postura de confusión y escepticismo. Nos contaminamos de insinceridad. Nuestros conflictos espirituales, que han existido desde que la espesa niebla de la duda se superpuso por vez primera sobre nuestro horizonte, vagan sobre el enrevesado límite perceptor que nos sujeta.

Nos debatimos, aunque no lo admitamos, entre el deseo de creer en la existencia de Dios, y la incertidumbre ante la verdad o falsedad de dicha creencia; sufrimos, presagiamos, escuchamos desalentados el hosco tictac de la muerte. Nos debatimos entre frecuentadas aprensiones y, ¿por qué no?, esporádicos lenitivos logros. En fin, que el ser y el existir son procesos nada sencillos. Enfrentarlos es un sápido cotidiano ejercicio de estoicismo.

El Ballet Cubano Clásico de Miami presenta “Lo Mejor del Repertorio Clásico”


jueves, 9 de mayo de 2013

En el aniversario 160 del natalicio de Vincent van Gogh

“Van Gogh peignant des tournesols (Van Gogh pintando girasoles)”, obra de Paul Gauguin, 1888, óleo sobre yute, 73 cm x 92 cm, Amsterdam, Museo van Gogh. Al ver el cuadro terminado, el artista neerlandés le comentó a Gauguin: “Soy realmente yo, pero soy yo que me he vuelto loco”.

Por Leonardo Venta
El pasado 30 de marzo se cumplió el 160 aniversario del nacimiento del pintor Vincent van Gogh en el pequeño pueblo holandés Groot-Zunder. La existencia del gran artista parece haber quedado sellada por ese hálito melancólico de los sombríos largos inviernos del lugar que le vio nacer.

Van Gogh consideraba que el arte debe bajar a los estratos sociales más subyacentes, escudriñar la parte más oscura de los seres humanos, para descifrar y plasmar fidedignamente la esencia de los males de la sociedad. El ideal de belleza para él distaba mucho del prototipo académico.

En la llamada casa amarilla, en la ciudad a orillas del Ródano, convivió con el pintor francés Paul Gauguin, al que había conocido en París. Durante los dos meses que vivieron juntos, compartieron trabajo creativo y violentos enfrentamientos que culminaron con una riña en la que el holandés amenazó al galo con una cuchilla. Van Gogh, movido por un gran remordimiento, se cortó parte de la oreja. Gauguin abandonó la ciudad.

El artista holandés estuvo recluido durante un tiempo en un hospital de Arlés, y un año en el manicomio de Saint-Rémy, de la misma zona. El 27 de julio de 1890, inmediatamente después de acabar el impresionante cuadro “Cuervos sobre el trigal”, se pegó un tiro cerca del corazón. Murió dos días después. Recibió sepultura en el humilde cementerio de Auvers-sur-Oise. Su féretro fue cubierto con los girasoles que tanto amaba.  El novelista y crítico de arte alemán Julius Meier-Graefe expresó refiriéndose a su muerte: “Se fue porque no podía ir más lejos”. Discrepamos. Vincent Van Gogh no se ha marchado; su arte es imperecedero.

lunes, 6 de mayo de 2013

Se presenta en Cuba concertista de la Orquesta de la Florida



El concertino Jeff Multer salió el pasado martes, 6 de mayo, rumbo a la capital cubana para ser el solista invitado en el concierto que ofrecerá la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba el domingo, 12 de mayo, en el Teatro Nacional, como parte de un intercambio cultural con instituciones musicales de la isla que comenzara en 2011.
Fotógrafo: Thomas Bruce

Por Leonardo Venta

El concertino Jeffrey Multer será el solista invitado del programa que ofrecerá la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, el 12 de mayo, en el Teatro Nacional de la vecina isla antillana; espacio donde interpretará el “Concierto para violín en re menor, opus 47” (1903), del compositor finés Jean Sibelius, uno de los últimos exponentes del romanticismo musical del siglo XIX.


Multer comenzó sus estudios de violín a la temprana edad de cinco años. A los 16, se trasladó a Nueva York para continuar su aprendizaje en la exclusiva Juilliard School: el sueño docente de cualquier artista. Se ha presentado en escenarios de la magnitud del neoyorquino Lincoln Center, el Mozarteum de Salzburgo, el praguense Rudolphinium, así como los washingtonianos Kennedy Center y la Galería Nacional de Arte. En calidad de primer violín ha trabajado con destacadas orquestas sinfónicas y grupos de música de cámara. Sirvió de concertino interino durante ocho conciertos de la serie “Obras Maestras” que ofreció la Orquesta de la Florida durante la temporada 2004/05. Fue designado primer violinista oficial de dicha agrupación durante la temporada 2005/06.

La visita a la Mayor de las Antillas del destacado violinista estadounidense responde al proyecto de intercambio plurianual de la importante agrupación musical floridana con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba. La primera fase sobrevino en 2011, cuando Robert Rearden (corno francés), Clay Ellerbroek (flauta), Katherine Young (oboe), Anthony Georgeson (fagot) y Brian Moorhead (clarinete), en representación de la institución estadounidense interpretaron piezas de George Gershwin y otros cinco compositores en un histórico concierto en el Oratorio de San Felipe Neri, en La Habana Vieja.

A su vez, en mayo de 2012, el laureado director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, Enrique Pérez Mesa, en su debut en Estados Unidos, se hizo cargo de la Orquesta de la Florida en conciertos en Tampa, St. Petersburg y Clearwater, respectivamente. El programa incluyó el solo para timbal y orquesta “Cubanitis”, del compositor James Lewis; y el estreno por la Orquesta de la Florida de dos temas de compositores cubanos: “Penthesilea: Preludio”, de Carlos Fariñas; y “Ritmotiv”, de Guido López-Gavilán.

En octubre y noviembre de 2012, la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba realizó su primera histórica gira de un mes por Estados Unidos, haciendo emotivas presentaciones el martes, 6 de noviembre, en el Círculo Cubano de Ybor City, junto a solistas de la Orquesta de la Florida; y el miércoles, 7 de noviembre, en el abarrotado Mahaffey Theater de St. Petersburg, en un programa que incluyó “Tributo a Lecuona” y “Guaguancó”, del maestro Guido López-Gavilán, quien compartió la batuta con Enrique Pérez Mesa. El pianista invitado fue Ignacio “Nachito” Herrera, cubano residente en Minneapolis.

El dominical concierto del próximo 12 de mayo será netamente barroco. Multer, a la par que ejecutará el más pequeño y agudo de los instrumentos de cuerda, guiará a sus colegas cubanos desde su estrado musical como primer violín. El programa incluirá la “Entrada de la Reina de Saba”, del oratorio “Salomón” (1749), de Händel; “Danzas folklóricas rumanas” (1915), de Bartók; y la “Suite orquestal núm. 3 en re mayor BWV 1068”, de Bach. En la segunda mitad, los instintos sonoros de la audiencia se enfocarán en el violín de Multer, cuando éste interprete en calidad de solista el “Concierto para violín en re menor, opus 47” (1903), de Sibelius, bajo la batuta de Enrique Pérez Mesa.

Pérez Mesa asimismo ha preparado condiciones para que Multer ofrezca clases magistrales en el Conservatorio Amadeo Roldán y en el Instituto Superior de Arte (ISA), este último dentro del hechizante espacio de Cubanacán. En octubre de 2012, escribimos un artículo sobre el laureado documental “Espacios inacabados (Unfinished Spaces)”, que aborda la conmovedora odisea de las escuelas de arte de Cubanacán y sus arquitectos.

A su vez, funcionarios de la orquesta floridana planean reunirse en La Habana con líderes del Instituto Cubano de la Música (ICM), además de importantes personalidades del ámbito cultural cubano para explorar nuevas y fructíferas avenidas de intercambio entre ambas instituciones.

sábado, 4 de mayo de 2013

Una fiesta cubana con “Tiempo Libre”

Los integrantes de "Tiempo Libre" celebran  tras una de sus dos exitosas presentaciones en el aréa de la bahia de Tampa.
Por Leonardo Venta

Los días 6 y 7 de abril, Saint Petersburg y Clearwater conocieron de cerca a “Tiempo Libre”. A través de dos conciertos brindados por esta agrupación musical, junto a la Orquesta de la Florida, el inquieto Céfiro antillano, de la mano de la Euterpe caribeña, exhaló cadenciosos soplos, como confirmando la ancestral presencia de la música cubana en el olimpo sonoro.

Una diáfana complicidad, plena identificación entre los músicos, derroche de camaradería, gozo, frescura, profesionalismo, ritmo, entrega, talento, se fundieron para desperezar nostalgia cubana, sana satisfacción, como parte de un formidable óleo musical grupal, en el que audiencia y artistas fueron artífices.

Así lo ratificaron las presentaciones a lleno completo en el Mahaffey, que mira amistosamente de soslayo a su vecino Salvador Dalí (el museo), y el Ruth Eckerd Hall, con capacidad para 2,030 y 2,180 personas, respectivamente, entre ovaciones del complacido público por la brillante actuación de la banda de siete músicos cubanos establecidos en Miami, junto a la prestigiosa Orquesta de la Florida, y un repertorio que además de hacer vibrar y bailar a la audiencia, exhibió en vitrina de lujo algunos de los cetros rítmicos – imposible recrearlos todos, por su vastedad – de la cadenciosa isla antillana.

Jorge Gómez, fundador y director musical de “Tiempo Libre”, e hijo del gran maestro del teclado Jorge Gómez Labraña, ya nos había anunciado que asistiríamos a un espectáculo nada ordinario: “una verdadera fiesta cubana”. Guiados por el propio Gómez, al piano, y la contagiosa rítmica alegría de Xavier Mili – que animó, cantó y bailó en derroche de bien sazonada energía –, los músicos de la banda, dieron vida a antológicos éxitos cubanos como “El bodeguero”, “Guantanamera”, “Son de la loma”, “El manicero”, el mambo "Bonito y Sabroso", donde 'México y La Habana… son como hermanas'; y el coqueto y ocurrente chachachá de Enrique Jorrín que aconseja no bañarse en el malecón.

Entre las tumbadoras – o congas –, vértebras fundamentales de la estructura musical cubana; la ‘timbera’ batería; el piano que se atreve a interpretarlo todo; la trompeta, tan barroca como Bach y audazmente creativa como el jazz afrocubano; el caballero ‘bajo’, distinguido protagonista de las fervorosas descargas musicales isleñas; el saxofón que habla y se estremece en cubano; la inconfundible flauta en el pentagrama musical del dilatado archipiélago antillano, se acoplaron armónicamente con la prestigiosa Orquesta de la Florida, bajo la batuta de Sarah Hicks, para interpretar el romántico bolero, el acompasado chachachá, la provocativa rumba, el rítmico 'son', el habanero guaguancó, el electrizante mambo, la sandunguera guaracha, y el plañidero pródigo jazz.

El concierto del sábado, 6 de abril, comenzó con “Danza Lucumí”, de Ernesto Lecuona, notable pieza del folclore cubano, interpretada por la Orquesta de la Florida. Después, irrumpieron en el escenario los músicos de “Tiempo Libre”, nominados en tres ocasiones a los premios Grammy, para interpretar “Baqueteo”, una transición del “Concierto de Cello Suite No. 1”, de Johann Sebastian Bach, a ritmo de danzón, arreglo de Gómez y Raúl Murciano, fundador de “Miami Sound Machine”.

Los temas fueron cobrando intensidad y la audiencia comenzó a identificarse gradualmente con el brillante repertorio de la joven agrupación antillana. La famosa composición “Air On The G String”, del CD nominado al Grammy “Bach in Havana” (Sony Classical, 2009), el cual, como sugiere el título, recrea sonatas, suites y preludios del gran compositor alemán barroco, fue uno de los momentos en que cristalizó "el hechizo", seguido del conjuro artista-audiencia, cuando el virtuosismo de los intérpretes arrancó espontáneos aplausos de admiración entre los asistentes.

El concierto continuó con popurríes de sones y mambos, y dos arreglos más de la música de Bach: “Minuet en G” y “Fuga”. Después del intermedio, la Orquesta de la Florida prosiguió el recorrido musical con una muy relajante interpretación del “Danzón núm. 2”, del mexicano Arturo Márquez, en que el clarinete preside el diálogo con los otros instrumentos solistas. Bajo el embrujo de los grandes espectáculos, los asistentes, en su mayoría anglosajones, fueron igualmente seducidos por un solo de timbales, popurríes de bolero y chachachá, y el éxito “Tu Conga Bach”, de Jorge Gómez y Leandro González, el cual “Tiempo Libre” hubo escogido para interpretar en el popular programa televisivo estadounidense “Dancing with the Stars”, en 2009.

Terminado el programa, reiterados efusivos aplausos y una audiencia en pie dictaminaron que los músicos volvieran a salir al escenario, y, obviamente, llegó el esperado estimulante ‘encore’. Jorge Gómez anunció “Lágrimas negras”, el célebre bolero-son del compositor y cantante cubano Miguel Matamoros. Luego, en una verdadera apoteosis de júbilo, los músicos se despidieron con “Manos pa’arriba”, otro refrescante regalo que puso a bailar a gente de todas las edades.

martes, 16 de abril de 2013

Tres mexicanos ganan premio Pulitzer de periodismo


Una reportera mexicana que colaboró en un reportaje sobre supuestos sobornos de Walmart en México, y dos fotógrafos de la misma nacionalidad destacados en Siria, obtuvieron el lunes, 15 de abril de 2013 el Premio Pulitzer de periodismo en Estados Unidos.
Alejandra Xanic von Bertrab


El comité del premio informó que la mexicana Alejandra Xanic von Bertrab ganó en la categoría de "Reportaje de investigación" por el texto que publicó junto con David Barstow en The New York Times en abril de 2012 sobre presuntas prácticas corruptas de Walmart.


El reportaje descubrió que Walmart en México supuestamente entregó sobornos por 24 millones de dólares a funcionarios para acelerar la expansión de sus tiendas, lo que originó una investigación y una revisión interna de las prácticas de la empresa en el extranjero.

Mientras tanto, el fotógrafo mexicano Javier Manzano, que colabora con la agencia de noticias France Press ganó el premio de "reportaje fotográfico" por una fotografía de dos combatientes rebeldes en Siria.

A su vez, el fotógrafo Narciso Rodríguez fue premiado en la categoría de "fotografía noticiosa" como parte del equipo de la agencia Associated Press (AP), también por su trabajo en Siria.

El diario The New York Times ganó en total cuatro premio Pulitzer, con lo que fue el único medio de información en ganar más de un galardón este año.

Además de "reportaje de investigación" el diario fue distinguido en la categoría de "reportaje explicativo", "periodismo narrativo" y "reportaje internacional", sobre la corrupción en el gobierno de China.

Destacó además el premio a "reportaje nacional" a InsideClimate News, un organismo sin fines de lucro que sólo publica sus investigaciones en internet, por los peligros que suponen los ductos de petróleo.

Asimismo, el premio para el mejor libro de ficción, categoría declarada desierta el año pasado, fue concedido a "The Orphan Masters Son" de Adam Johnson.

El premio al "servicio público", probablemente la más prestigiada de las categorías del Pulitzer, fue otorgado al diario Sun Sentinel por una serie de reportajes sobre policías fuera de servicio que no respetaban los límites de velocidad al conducir.

sábado, 6 de abril de 2013

¿Guaguancó con una sinfónica?

Jorge Gómez, director musical y pianista de 'Tiempo Libre'
Por Leonardo Venta

Grandes escenarios han gozado al ritmo de Jorge Gómez, Raúl Rodríguez, Leandro González, Wilvi Rodríguez Guerra, Armando (Pututi) Arce, Xavier Mili y Luis Beltrán Castillo, integrantes de “Tiempo Libre”, una de las mejores agrupaciones de música latina del momento. Tal ha sido su éxito, que en 2009 fueron invitados al popular programa televisivo estadounidense “Dancing with the Stars”, donde recibieron una ovación de pie por parte de la audiencia. De los cinco discos que han realizado, tres han sido nominados a los premios Grammy: en dos ocasiones al mejor álbum latino tropical, y en otra al mejor disco de salsa/merengue.

Dentro de su apretada agenda de trabajo – conciertos en Estados Unidos y el resto del mundo, grabaciones, impartir clases en universidades, proyectos teatrales – se asoman a Saint Petersburg y Clearwater para ofrecer dos funciones junto a la prestigiosa Orquesta de la Florida los próximos 6 y 7 de abril. A pesar de estar habituados a los vítores del público y al elogio de la crítica, sus integrantes continúan siendo los jóvenes joviales y sencillos que estudiaban música clásica por el día y tocaban timba en las ardorosas noches habaneras. Alleguémonos a ellos a través de Jorge Gómez, su director y pianista.

¿Cómo nace “Tiempo Libre”?

Nacimos en Miami a finales del 2001, en aquel entonces trabajábamos con diferentes artistas, algunos músicos con Celia Cruz, otros con Cachao, yo trabajé con Albita Rodríguez; entonces, en nuestro tiempo libre, nos reuníamos para hacer ‘descargitas’ musicales. Primero, empezamos tocando jazz, luego tocábamos música cubana, después clásica y ahora de todo un poco.

¿Están establecidos en Miami?

Los sietes integrantes del grupo vivimos en Miami.

¿Cuáles son las raíces artísticas de Jorge Gómez?

Provengo de una familia de músicos: mis abuelos, mis bisabuelos, mis tatarabuelos… mi padre, Jorge Gómez Labraña, fallecido en 2005, es considerado – junto a Jorge Luis Prats y Frank Fernández – entre los grandes pianistas clásicos de su tiempo en Cuba. Mi madre es la musicóloga Tamara Martín, tocaba piano clásico también.

¿Qué define a “Tiempo Libre”?

Hay tres elementos que se integran para definir nuestra música. Todos estudiamos música clásica en la Escuela Nacional de Arte de La Habana; a través de nuestra nueva experiencia en Estados Unidos se incorporaron a nuestro estilo elementos del idioma y la cultura estadounidense, aunque ya desde Cuba teníamos una gran influencia norteamericana, especialmente del grupo “Earth, Wind & Fire”; así como de los ritmos cubanos propiamente dichos.

¿Goza de salud la música cubana?

La música cubana siempre está evolucionando. A veces se mezcla tanto con otras culturas que parece no ser cubana, pero sigue siendo cubana.

¿Otras peculiaridades que caracterizan al grupo?

Es un grupo muy versátil. Lo mismo toca en un festival de jazz, que en un festival de música latina, que toca con una de las mejores orquestas sinfónicas del mundo, que hace obras de teatro, que da clases en las universidades. No sólo nos dedicamos a tocar timba.

Se dice que la ‘timba’ identifica a la agrupación. Para los que no están familiarizados con el término, ¿qué es timba?

La timba es básicamente la mezcla de todos los géneros cubanos con el jazz. El primer grupo que hizo timba en Cuba, el que la inventó, es “Irakere”. En contraste con el son – la salsa –, la instrumentación de la timba es diferente. La salsa se toca con timbales, con un bajo acústico y con un piano, mientras la timba se interpreta con una batería, el timbal, un bajo eléctrico – que generalmente tiene cinco o seis cuerdas –, un piano y un teclado. La timba es un ritmo más rápido, tiene más energía que el son o la salsa, y es menos romántico.

¿Algún mensaje de “Tiempo Libre” a través de la música?

Queremos llevar la música cubana alrededor del mundo, no sólo para que la gente la disfrute sino para que también la entienda. Nosotros rescatamos la cultura cubana para llevarla a los niveles que se merece.

¿Algo más allá de la música?

Estamos trabajando en un segundo proyecto teatral. Ya hicimos una obra musical titulada “Miami Libre”, donde había bailarines, tocábamos música y actuábamos. El proyecto aborda cómo salimos de Cuba, cómo llegamos a Estados Unidos, la manera en que nos hemos abierto paso en suelo estadounidense.

En la primavera de 2007, “Tiempo Libre” estrenó “Rumba sinfónica”. ¿Qué puedes decirnos sobre esta pieza y el programa en sí del concierto?

Es una colaboración mía y del compositor clásico venezolano Ricardo Lorenz, para orquesta sinfónica y banda cubana. La directora invitada, Sarah Hicks, ya dirigió el concierto de la “Rumba sinfónica” con nosotros. Lo que vamos a tocar con la Orquesta de la Florida va a ser la música de Johann Sebastian Bach en diferentes ritmos cubanos, como el guaguancó, el chachachá, el danzón, el bolero y la conga. Y además vamos a tocar cuatro popurríes: uno de mambo, otro de chachachá, un tercero compuesto por sones, y un último integrado por boleros.

¿Qué hace especial a este concierto?

Nunca se baila con una orquesta sinfónica, mucho menos un guaguancó, y eso es lo que va a suceder en los conciertos de Saint Petersburg y Clearwater. La gente está invitada a bailar.

¿Qué significa para “Tiempo Libre” tocar en Tampa?

Tampa viene siendo la segunda ciudad más habitada por cubanos en Florida, y además en ella sobresale una hermosa comunidad latina. Nos encantaría sentir el calor del público y al mismo tiempo ofrecerles el nuestro. Tú te sientes muy cómodo cuando la gente se identifica con lo que estás haciendo en el escenario.

¿Algún mensaje especial para nuestros lectores?

No van a ir a un concierto, van a disfrutar de una fiesta cubana. Nosotros cuando tocamos no simplemente tocamos música, transmitimos energía, y eso es lo que les gusta a las personas.

¿Por qué ir al concierto de “Tiempo Libre’ con la Orquesta de la Florida?

En ambos conciertos – el sábado 6 de abril, a las 8 de la noche, en el Mahaffey Theater; y el domingo 7 de abril, a las 7:30 p.m., en el Ruth Eckerd Hall –, le daremos respuesta a la pregunta que todos se hacen: ¿guaguancó con una sinfónica? ¡Tienen que ver eso!