La imaginación ofrece a la razón, en sus horas de duda, las soluciones que ésta en vano sin su ayuda busca. Es la hembra de la inteligencia, sin cuyo consorcio no hay nada fecundo”.
José Martí

viernes, 13 de enero de 2012

Recuento artístico del 2011 (II) – Cine –

Por Leonardo Venta

Comentábamos  sobre el 64 Festival de Cannes que otorgó la Palma de Oro al director estadounidense Terrence Malick por "The tree of life" (El árbol de la vida), cinta protagonizada por Brad Pitt, Sean Penn y Jessica Chastain.



“La piel que habito”, del manchego Pedro Almodóvar – quien ha estado a punto de ganar la Palma de Oro en dos ocasiones: en 1999 por “Todo Sobre mi Madre”, cuando fue elegido mejor director, y en el 2006 por “Volver”, premio a la Mejor Interpretación Femenina y al Mejor Guión – esta vez sólo recibió el premio colateral a la mejor película entre todas las cintas de la selección oficial – en competición y "Una cierta mirada"- elegida por siete jóvenes cinéfilos de entre 18 y 25 años.



El Gran Premio del Jurado Ex aequo fue para el filme turco del realizador Nuri Bilge Ceylan, “Había una vez en Anatolia”, un viaje en que lo trascendental invisible se oculta tras lo visible, embriagado en el misterioso aliento de una estepa que se prolonga entre el mar Mediterráneo y el mar Egeo, junto al filme belga “El niño de la bicicleta”, de los hermanos Dardenne, en que un niño de 12 años en la insaciable búsqueda de su padre se encuentra con el amor que obsesivamente procura.





El premio al mejor director recayó sobre el danés Nicolas Winding Refn por el filme de suspenso "Drive". Por otra parte, fueron sorpresivos tanto el premio del jurado para "Poliss" (Maïwenn) como el de mejor guión para "Footnote" (Joseph Cedar), que no aparecían entre los favoritos. Jean Dujardin se llevó el premio al mejor actor por su interpretación en “The Artist”, y Kirsten Dunst por su trabajo en “Melancholia” de Lars Von Trier.





Trasladándonos a la Península Ibérica, por primera vez en la historia, una cinta hablada en catalán se alzó como gran ganadora de los Premios Goya. "Pa negre(Pan negro)", de Austí Villaronga, que con nueve premios arrasó literalmente con los palmareses que concede la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España desde 1987. 'Pa Negre', basada en una novela de Emili Teixidor, se desarrolla en los años de la posguerra en la Catalunya rural. Andreu, un niño que pertenece al bando de la periferia, desarrolla una conciencia moral frente a un cruel entorno fomentado sobre la falsedad. “Pan negro” obtuvo los premios a la mejor película, mejor director, mejor actriz principal, mejor actriz secundaria, mejor guión adaptado, mejor actor y actriz revelación, mejor dirección artística y mejor dirección de fotografía.





Este domingo, 15 de enero, se efectuará la entrega de los Golden Globes 2012, preámbulo de los Premios Oscar. En la categoría de mejor película extranjera sólo ha sido nominada una cinta hablada en español, “La piel que habito”. ¿Tendrá más suerte esta vez el director manchego que en Cannes? Por otra parte, el polémico comediante británico Ricky Gervais será nuevamente el anfitrión de los Globes. En la gala del 2011, Gervais lanzó bromas que dejaron mucho que decir, como la que pronunció sobre la vida privada de Robert Downey Jr. La gran pregunta es: ¿cómo se comportará?



El 24 de enero la academia estadounidense leerá la lista definitiva de todos los candidatos a los Oscar 2012, entre ellos los aspirantes a la mejor película de habla no inglesa, que siempre despierta curiosidad entre los hispanoparlantes. Aunque todo apunta a que la cinta de Almodóvar será la única en castellano nominada. La gala de premiación se celebrará el 26 de febrero en el teatro Kodak de Los Ángeles y será conducida por el actor Eddie Murphy.

domingo, 8 de enero de 2012

Recuento artístico del 2011 (I) – Cine –


Por Leonardo Venta

Once años de este siglo se nos acaban de marchar, y una ontológica premura de aprehensión nos compele a revivir fortuitamente algunas trazas – resulta imposible abarcarlas todas – del contexto literario, visual, escénico y cinematográfico que pespuntó esta Tierra en el ritual maratónico intervalo de su más reciente recorrido alrededor del Sol. Sean las primicias de este recuento para el llamado Séptimo Arte.

En la entrega de los Golden Globes, en su 68 edición, el filme “The Social Network (La red social)", que refiere cómo el multimillonario Zuckerberg creó Facebook, fue uno de los más galardonados: Mejor drama; David Fincher, mejor director; mejor guión para Aaron Sorkin; así como Trent Reznor y Atticus Ross fueron reconocidos por la mejor banda sonora.


Natalie Portman recibió el premio a la Mejor actriz de drama con su actuación en la película “Black Swan (Cisne negro)". Tal parece que la mayoría de los críticos que aclamaron la película y la actuación de la Portman, son desconocedores del mundo del ballet. Portman nos convenció de todo, menos de ser bailarina.


Colin Firth, con “The King’s Speech (El discurso del rey)", consiguió el Golden Globe como mejor actor masculino.


La mejor película animada fue "Toy Story 3", sin duda la más exitosa de todos los tiempos en su género, superando a "Shrek" con sus ganancias millonarias en la taquilla mundial.


Dos artistas de origen hispano fueron nominados a los Golden Globes: el venezolano Edgar Ramírez, en la categoría a mejor actor de película para televisión o mini serie - quien perdió con Al Pacino - y la colombiana Sofía Vergara, nominada por su actuación en la serie “Modern Family”, y que en esta ocasión lo ganó Jane Lynch, por “Glee”. Asimismo, la producción mexicano-española de Alejandro González Iñárritu, “Biutiful”, nominada en la categoría al mejor filme extranjero, con Javier Bardem en el rol protagónico, cedió ante la cinta danesa “In a Better World” (En un mundo mejor).


Por su parte, el ganador indiscutible de la edición de los Oscar el pasado 2011 fue “The King’s Speech", que obtuvo los galardones a la mejor película, al mejor actor, Colin Firth; al mejor director, Tom Hooper; así como al mejor guión original, David Seidler. Natalie Portman también se apropio del Oscar a la mejor actriz por su papel de Nina Sayers en el antedicho “Black Swam” .


En la categoría de Película Extranjera, “Biutiful”, la única cinta hispana concursante, como ocurriera en los Golden Globes, fue vencida por “In a Better World”, que sucedió a la excelente coproducción argentino-española "El secreto de sus ojos", triunfadora en 2010, después de 25 años de que "La historia oficial" de Luis Puenzo consiguiera el primer Oscar para Argentina.


El 64 Festival de Cannes, el cual contó con poca presencia latinoamericana, otorgó la Palma de Oro al director estadounidense Terrence Malick por su película "The tree of life (El árbol de la vida)", protagonizada por Brad Pitt, Sean Penn y Jessica Chastain. La cinta – que cuestiona el origen y el significado de la existencia, así como explora el tan debatible tema de la fe – aborda la historia de Jack, miembro de una familia del medio-oeste estadounidense de los años cincuenta, quien es fustigado por un hondo conflicto existencialista en su evolución desde la inocencia propia de la infancia hasta la desilusión que habitualmente marca la adultez.


(continuará )

lunes, 2 de enero de 2012

Mirta Plá, la bella durmiente ideal


En 1983, el Ballet Nacional de Cuba festejó el 30 aniversario del debut escénico de la incomparable Mirta Plá con una función de gala. En dicha velada la Plá interpretó el rol de la Princesa Aurora de “La bella durmiente", su personaje favorito, junto a los primeros bailarines Jorge Esquivel, Orlando Salgado, Lázaro Carreño y José Luis Zamorano (quien fuera su discípulo) en el Teatro Nacional habanero. Sin duda, la Princesa Aurora de la Plá es una de las más encantadoras del repertorio de la danza clásica de todos los tiempos. Esta fallecida 'étoile cubaine', que nunca necesitó de referentes, la hemos siempre de comparar con la legendaria Yvette Chauviré por su seductora belleza escénica.

Una joya coreográfica de exquisito humor cubano, "Paso a tres", de Alberto Méndez, con la Plá, la Bosh y Jorge Esquivel

martes, 27 de diciembre de 2011

México gana el Festival de Cine de La Habana, pero Brasil arrasa con 17 premios


La película mexicana "El Infierno", del realizador Luis Estrada, ganó el 33 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que se realiza anualmente en La Habana.
 La película mexicana 'El Infierno', del realizador Luis Estrada, ganó el domingo el Festival Internacional del Cine de La Habana, aunque Brasil, con 17 Corales, fue el país que más premios obtuvo, tras diez días de fiesta cinematográfica.

La segunda película de Estrada, de 49 años e hijo del conocido cineasta José 'El Perro' Estrada, cuenta la historia de un mexicano deportado desde Estados Unidos, que se involucra en el narcotráfico, para sobrevivir en un país desolado por la violencia, la corrupción y la crisis económica.

El acta del jurado justificó su decisión "por la eficacia para impactar al público con uno de los temas más relevantes de América Latina en nuestros días", que logró Estrada en su filme, que también se alzó con los premios Corales en música original, dirección artística y vestuario.

México se anotó otros tres puntos con 'Agnus Dei, cordero de dios', de Alejandra Sánchez, que ganó el primer Coral en documentales; 'El premio' (Paula Markovitch), en ópera prima, y 'Mutatio' (León Fernández), el premio especial en animación.

Pero fue Brasil, un fuerte competidor en los festivales de La Habana, el que consiguió el mayor número de premios (17), en su trigésimo tercera edición, que cerró sus puertas este domingo y proyectó en 10 días casi 500 películas, incluidas las 121 en puja por los Corales que entrega en siete categorías.

Brasil también logró el segundo premio Coral en ficción con "El abismo plateado", de Karim Ainouz; los terceros en documentales y ópera prima, con "Los últimos cangaceiros" (Wolney Oliveira) y "Trabalhar cansa" (Juliana Rojas y Marco Dutra), y cargó además con las mejores actuaciones masculina y femenina: Rodrigo Santoro ("Heleno") y Alessandra Negrini ("El abismo planteado").

El filme brasileño 'Tropa de Élite 2', de José Padilha, el más taquillero del cine brasileño y aspirante a una nominación al Oscar 2012 en la categoría de Mejor Película Extranjera, ganó el galardón especial del jurado de largometrajes y los Corales en dirección y edición.



Por su parte, Argentina se llevó una mención en ficción con 'Un cuento chino', de Sebastián Borensztein, cinta que abrió el certamen, y el segundo Coral en ópera prima con 'Abrir puertas y ventanas' (Milagros Mumenthaler).



En ese capítulo, Guatemala soprendió con 'La distancia', que venció a otras 20 cintas, entre ellas la cubana 'Habanastation', de Ian Padrón, que aspira a ser nominada al Oscar, y ganó cinco premios colaterales, incluido el Glauber Rocha, otorgado por la prensa extranjera acreditada al Festival.

Cuba, el país anfitrión, hizo tres dianas: ganó el tercer Coral de ficción, con 'Fábula', de Lester Hamlet; una mención especial en guiones inéditos, con 'El buen demonio' (Alejandro Hernández y Daniel Díaz), y el premio de cartel.



La mayor atracción del festival, fuera de concurso, fue el estreno de 'Siete días en La Habana', película codirigida por el actor puertorriqueño Benicio del Toro y otros seis realizadores que, sin terminar su postproducción, ya fue vendida a 40 países, según dijo Gael Nouaille, uno de sus productores.



El festival, que rindió homenaje al premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez, uno de sus padres fundadores, y al pintor chileno Roberto Matta (1911-2002), tuvo entre sus invitados a los estadounidenses Frank Pierson, ex presidente de la Academia de Hollywood, al joven actor Josh Hutcherson ('Little Manhattan', 2005) y al guitarrista Gary Lucas, considerado entre los mejores del mundo.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Un cascanueces de ensueños…

Jeffrey Cirio, solista del Boston Ballet, nos confiesa que su rol favorito es Basilio (Foto exclusiva para esta reseña: Manuela Ball)

Por Leonardo Venta

El “Next Generation Ballet”, del Conservatorio Patel de Tampa, bajo la dirección artística de Peter Stark, presentó “El cascanueces” en el Carol Morsani Hall del David A. Straz, Jr. Center for the Performing Arts, los pasados 16 y 17 y 18, como parte de las tradicionales festividades decembrinas.

Al francés Marius Petipa, que llegó a ser director de coreografía del Ballet Imperial Ruso en el siglo XIX, le debemos el perfeccionamiento del modelo de ballet con argumento largo y completo que ha sobrevivido hasta nuestros días. “El cascanueces”, así como “La bella durmiente” y “El lago de los cisnes” – todos de Petipa – son magníficos ejemplares de este tipo de producciones.

Creado en 1892, al enfermarse Petipa, “El cascanueces” pasó a manos de su asistente ruso Lev Ivanov. La música, compuesta por Chaikovski, es una joya melódica, cuyos fascinantes matices orquestales reclaman imperativamente la ejecución de una agrupación en vivo; las susodichas funciones del “Next Generation Ballet” no contaron con esa suerte.

Basado en el cuento de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, el ballet narra la historia de Clara, una niña que recibe como regalo de Nochebuena un cascanueces, juguete maravilloso que la transportará por quiméricos lugares. Así llegó a Tampa esta magia sobre puntas con la acertada adaptación coreográfica de Peter Stark.

En la función que presenciamos, la del viernes, los adagios, variaciones y codas fueron ejecutados admirablemente por decenas de bailarines, en su mayoría estudiantes, dignos de la más acreditada compañía profesional.

“El cascanueces” no es el tipo de ballet que arranca suspiros por uno que otro derroche de virtuosismo; es más bien un espectáculo integral en el cual la sincronización del cuerpo de baile y el entusiasmo de los solistas al combinar series de danza con escenas de mimo generan gestos de complacencia en el espíritu de la audiencia.

La estrella de la velada fue Jeffrey Cirio, solista del Ballet de Boston, que brilló en el rol del Rey de las Nieves, y en una 'no anunciada' virtuosísima variación del Cavalier, que debió haber sido interpretada por José Manuel Carreño, la atracción anunciada, bailarín estrella que cuenta en su más reciente haber “la velada despedida” que le otorgó el American Ballet Theatre, el 30 de junio de 2011, en el escenario de la Ópera Metropolitana de Nueva York, bajo una literal lluvia de flores, reverencias de personalidades danzarias y delirantes aplausos de admiradores neoyorquinos; referencia ésta que tuvo poco o nada que ver con lo acaecido en el Morsani Hall de Tampa.

Carreño, en el rol de Cavalier, se limitó a interpretar un pálido adagio y una fugaz coda del popular ‘pas de deux’ del segundo acto, junto a Katia Carranza, la otra bailarina invitada, que alterna sus presentaciones entre el balanchiniano Miami City Ballet, bajo la dirección de Eddie Villella, y el ecléctico Ballet de Monterrey, que preside su esposo Luis Serrano.

El montaje de Stark agregó, o más bien sustituyó, elementos a la ya conocida coreografía original: el jengibre de la madre, por ejemplo, de cuya falda siempre esperamos ver escaparse una bandada de traviesos pequeñuelos, fue substituido por descomunales graciosas ‘matruskas’, incapaces de emular las alegres sonrisas de los desbandados niños.

De regreso a nuestro hogar, respirábamos la entusiasta magia grupal del “Next Generation Ballet” – algo que ya habíamos constatado en el montaje de "Sueño de una noche de verano" –, mientras nuestra memoria afectiva galopaba las visitadas escenografías; hurgaba los más simples accesorios teatrales vistos; y hasta nuestros dedos repasaban los coloridos tules y brocados del hermoso vestuario; elementos, todos, adquiridos del Omaha Theater Ballet. De repente, la menuda figura de Jeffrey Cirio, en un gran níveo sostenido jeté, fluido de virtuosismo y alegría de vivir, aglutinó la visión que hemos intentado describir, sin saber aún si hemos escrito en sueños o con pleno uso de los sentidos.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Los 360 años de sor Juana (y V)


Por Leonardo Venta

En cuanto al arte dramático, Sor Juana Inés de la Cruz se vale del típico estilo de las obras de capa y espada, uno de los subgéneros del teatro clásico español del Siglo de Oro, pero, al decir de José Juan Arrom en su libro En el teatro de Hispanoamérica en la época colonial, “como el otro Juan de México, Alarcón, acepta en buena hora el plan general impuesto – la fórmula – y con mano de orfebre mexicano imprime el rasgo innovador en los detalles de la ejecución”.

Para aquilatar a la monja jerónima en su calidad de criolla, es necesario tener en cuenta la sociedad racial y culturalmente compleja en que vivió: el grueso de la población era india y mestiza, mientras los españoles constituían una minoría, pero poderosa. Los criollos compartían la misma religión y lengua que los ocupantes, pero lo europeo sellaba y controlaba la vida intelectual de lo novohispano.

Sor Juana era amiga de la corte virreinal, mas eso no la privó de expresarse y escribir como criolla, especialmente en las loas que preceden a sus autos sacramentales. En estos poemas dramáticos, destinados a ser cantados y representados en palacio, como ritual artístico propio del discurso oficial, la escritora mexicana inserta sus inquietudes patrióticas y femeniles, estas últimas ya analizadas en esta serie de escritos.

Se aprovecha de las ventajas que le concede el ser intelectual de primera línea, admirada por la corte, para insertar con cautela en su obra rasgos nacionalistas, que aunque no son relevantes en cuanto a monto de citas, constituyen una templada embrionaria expresión americana. “Por detrás de su orgullo nacional se esconde un reproche a la voracidad europea y al carácter discriminatorio del trato de los pueblos esclavos”, asegura el erudito mexicano Francisco López Cámara.

Podemos afirmar, con placido desenfado, como corolario de esta serie de cinco artículos, que en la vida y obra de Sor Juana Inés de la Cruz palpitaron una genuina identidad criolla e incipiente conciencia nacionalista, sumamente difícil de graduar con escrupulosa exactitud debido al estilo barroco que las guarneció, así como a la imposibilidad de discernir y encasillar entre un océano discrepante de juicios y datos empañados por el vapor de los siglos la tersura precisa del criollismo en Sor Juana.

Son irrefutables los guiños criollos en la obra de la Décima Musa. Humberto Piñera, filósofo de oficio, escribe en el prólogo de Lo americano en el teatro de sor Juana Inés de la Cruz, de María Esther Pérez: “La obra de Juana de Asbaje está notoriamente salpicada de alusiones a lo americano, en contraste con lo español. Desde luego que todo esto varía según la obra suya de que se trate […] Pero, además, es la música, la danza, la pintura y otros detalles a cual más curiosos y demostrativos de que nuestra monja, situada en la encrucijada de dos culturas, no era indiferente a una ni a otra”.

Es posible, basándonos en la supuesta sinceridad de ciertos escritos de la monja, que admirara y hasta llegara a amar la España de sus ancestros. Lo que sí podemos advertir es su condición de criolla, pero sobre todo de mujer docta, abrigada de un patriotismo sin asentadas ideologías políticas, como si no le hubiese interesado detenerse mucho ante la mediocridad del oscuro intríngulis de los asuntos públicos que le circundaban. Sor Juana  pernoctó en lo más íntimo de su lobreguez de hija ilegítima, de mujer oprimida, perseguida, envidiada, asediada por ese silencio que los hombres y los dogmas religiosos le quisieron imponer, para exhalar, cual ardiente incontenible lava a través de la fisura de un volcán, su esplendor literario como testimonio de una de las erupciones más geniales de la literatura castellana de todos los tiempos.